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Hola que bien por Katie, y estos estudios en ceculas madre en que otra parte de Estados Unidos se estan realizando?
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Las últimas novedades e información sobre los avances en las investigaciones y la ciencia pertinente a la lesión de la médula espinal. Escrito por Sam Maddox, Gerente de Conocimiento de la Fundación Reeve, y traducido por Carlos Caprioli, Especialista en Información del Centro de Recursos para la Parálisis de la Fundación Reeve.
Carlos
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Recordando a la neurocientífica pionera Rita Levi-Montalcini
Posted by Carlos
Wednesday, February 06, 2013
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Por Sam Maddox
Martes 8 de enero de 2013

La pionera científica italiana Rita Levi-Montalcini falleció la semana pasada en Roma. Tenía 103 años de edad y trabajó hasta el último momento. El alcalde de Roma, Gianni Alemanno, anunció su fallecimiento y lo describió como una “gran pérdida para toda la humanidad”. Dijo que Levi-Montalcini representaba “la cultura y conciencia cívica y el espíritu de la investigación de nuestros tiempos”.

Junto con Stanley Cohen, Levi-Montalcini recibió el Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 1986 por el descubrimiento del factor de crecimiento del nervio (FCN). Antes de discutir sobre el por qué o cómo es importante el FCN para reparar el cerebro o la médula espinal, veamos un poco la fascinante biografía de Levi-Montalcini, plagada de desaliento patriarca, antisemitismo y guerra, pero fortalecida con pasión y una inaudita claridad mental. (Gracias al obituario del diario Los Angeles Times):

Nació el 22 de abril de 1909 en Torino, una de cuatro hijos de Adamo Levi y Adele Montalcini. El padre era ingeniero y un Victoriano estricto, que rechazaba que sus hijas fueran a la universidad porque pensaba que interferiría con sus vidas como esposas y madres. Debido al dominio que ejercía sobre su esposa, una pintora, y sus hijas, Rita juró nunca se casaría o tendría hijos, y lo cumplió.

Cuando cumplió los 20 años, la empleada encargada de la casa, a quien tanto quería, padeció de cáncer, lo cual le inspiró a enfrentarse a su padre y convertirse en médica. Eventualmente recibió permiso y se graduó de la Universidad Médica de Torino en 1936 con los más altos honores. En la universidad, su mentor fue el histólogo Giuseppe Levi (ninguna relación), que también fue mentor de los premios Nobel Salvador Luria y Renato Dulbecco.

Comenzó una especialización en neurología, pero no pudo continuar cuando el dictador Benito Mussolini prohibió a todos los judíos de ejercer carreras profesionales. Tras un breve paso por el instituto neurológico en Bruselas (finalizado antes de tiempo por la inminente invasión alemana), volvió a Torino y estableció un laboratorio en el cuarto de la casa de sus padres, donde estudió el desarrollo de huevos de gallina. Su primer y único asistente fue Giuseppe Levi, que también había escapado de Bélgica.

Cuando las Fuerzas Aliadas bombardearon Torino, debió trasladarse al campo, pero cuando los alemanes invadieron Italia en 1943, su familia escapó a Florencia, donde se cambiaron los nombres y ayudaron a los que luchaban. Cuando los americanos liberaron Florencia, pasó a ser médica en los campos de refugiados.

En 1947, el bioquímico Viktor Hamburger vio una de sus publicaciones sobre los huevos de gallina y la invitó a unirse a su grupo de la Universidad de Washington en St. Louis. La intención de Rita era quedarse un año o menos. Se convirtieron en tres décadas y una doble ciudadanía.

En St. Louis, continuó su trabajo sobre el embrión de gallina, observando que las fibras sensoriales nerviosas crecen rápido y crean nuevos axones cuando se encuentran con la presencia de específicas células tumorosas de ratón.

Moses Chao, PhD, profesor en el Instituto de Medicina Biomolecular Skirball, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, y ex líder del Consejo de Ciencia de la Fundación Reeve, entrevistó a Levi-Montalcini poco antes de su cumpleaños número 100. Así describe Chao el trabajo de Rita en la introducción de la nota:

La teoría que desarrolló era bastante sencilla y elegante. Al comienzo del desarrollo, la competición de células nerviosas por cantidades limitadas de factores de crecimiento genera ganadores y perdedores. Los ganadores son las células nerviosas que generaron conexiones con sus metas. Los perdedores son las que mueren, lo cual explica la enorme cantidad de muerte celular programada que ocurre en el sistema nervioso periférico.

Chao, que también estudia factores de crecimiento, aprecia profundamente las contribuciones a la ciencia logradas por Levi-Montalcini:

Una de las primeras observaciones fue que si se implantan específicas células tumorosas de ratón en un embrión de gallina, las neuronas sensoriales crecerán rápidamente y producirán nuevos axones que inervarán las células tumorosas, nuevamente confirmando que ciertos tejidos pueden fomentar crecimientos nerviosos en tejidos embrionarios. La pregunta era ¿cómo es que los primeros tejidos lograron esto? El experimento clave se dio cuando Rita y sus colegas produjeron por un lado de la cultura celular algunas de estas células tumorosas de ratón, y por el otro un poco de tejido neural conocido como ganglio sensorial. Tras unos días, observó que las neuronas en el ganglio sensorial produjo un conjunto de axones nuevos, y que los axones parecían orientarse hacia las células tumorosas, como por atracción. Esto le indicó que las células tumorosas estaban emitiendo algún tipo de factor soluble en el espacio de crecimiento. El factor fomentó el crecimiento de células nerviosas y les ayudó a prolongar la vida en la cultura. Más adelante, el bioquímico Stanley Cohen aislaría este factor y se demostraría que es una proteína que vendrían a llamar (con mucha imaginación) factor de crecimiento nervioso.

Se trata de una proteína soluble que secretan varios tejidos del cuerpo y que fomenta el crecimiento de procesos de células nerviosas y la sobrevivencia de las neuronas. El FCN fue el primero descubrimiento entre varias moléculas conocidas como neurotrofinas. Estas moléculas activan las proteínas receptoras en células receptoras y son cruciales en el establecer los nexos iniciales del sistema nervioso en desarrollo.

En adultos, los factores de crecimiento son importantes para el aprendizaje, la memoria y la regeneración de los nervios. Los primeros experimentos con terapia de genes (1994) por parte de Mark Tuszynski y su consejero Rusty Gage, PhD, de la Universidad de California en San Diego, demostraron “enormes” cantidades de crecimiento nervioso en animales paralizados tratados con FCN. También diseñaron un factor de crecimiento distinto, NT-3, y pudieron demostrar recuperación parcial de extremidades.

En el 2005, Tuszynski también usó FCN en un estudio fase I para Alzheimer. Los resultados fueron alentadores.

En lesiones medulares, los trasplantes de células Schwann (estudio clínico del Proyecto Miami) no reemplazan a las células dañadas pero se cree que emiten factores que fomentan crecimiento para nutrir aquellos nervios sobrevivientes. Hay una gran lista de estudios clínicos listados en www.clinicaltrials.gov para una variedad de trastornos, incluidos la lesión cerebral, diabetes, esclerosis lateral amiotrófica, depresión, Parkinson, obesidad, etc.

Levi-Montalcini continuó sus investigaciones como líder del Instituto de Biología Celular del Consejo de Investigaciones Nacional Italiano en Roma, el cual fundó. Su legado se extiende más allá de la ciencia. Fue nombrada senadora vitalicia del Senado Italiano y fomentó siempre la inclusión de mujeres en investigaciones científicas.

¿Cómo es que logró vivir tanto tiempo? No dormía mucho, nunca se casó y comía lo mínimo necesario. Le dijo a Chao:

“No sé si esta es la razón por la cual he llegado a esta edad, pero por la noche no sueño sino que pienso. Porque al dormir se pierde mucho tiempo. Toda la noche pienso, y a la mañana tengo ideas nuevas, pero esto es porque le soy totalmente indiferente a la comida y al dormir, nunca me importaron. Creo que le damos demasiada importancia a dormir y comer. Normalmente, no duermo durante la noche. Una media hora, no todos los días, pero a veces, por la tarde, eso es todo. No tengo ningún interés en dormir. Es perder el tiempo”.

Dos días después de su cumpleaños número 103, el abril pasado, Levi-Montalcini puso una nota en Facebook que decía que era importante nunca renunciar a la vida o caer en mediocridad o resignación pasiva.

“He perdido un poco de visión, y mucho de oír. Durante conferencias no veo las proyecciones y no me siento bien. Pero pienso más ahora que cuando tenía 20 años. El cuerpo hace lo que quiere. Yo no soy el cuerpo, soy la mente”, dijo.

Un día que le preguntaron el secreto de su longeva y saludable vida, Levi-Montalcini respondió: “Ser feliz de estar viva y de servirle a los demás”.

“No tengo nada de miedo de morir, sólo afectará este muy pequeño cuerpo en el cual he vivido. No es importante cuándo moriré. Lo importante es haber vivido con serenidad y usando el lado izquierdo, el razonable, del cerebro, y no el derecho, el instintivo, que lleva a la miseria y a la tragedia”.