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Hola, Beatriz. A través de nuestra hoja de datos sobre pruebas clínicas puede ver distintos enlaces por los cuales busca...
by Carlos on Tuesday, January 29, 2013
Hola que bien por Katie, y estos estudios en ceculas madre en que otra parte de Estados Unidos se estan realizando?
by Beatriz on Wednesday, January 23, 2013
Gracias por sus comentarios son muy educativos porque ayudan a aclarar un poco sobre el tratamiento de celulas madres y ...
by Pedro on Thursday, October 04, 2012
Las últimas novedades e información sobre los avances en las investigaciones y la ciencia pertinente a la lesión de la médula espinal. Escrito por Sam Maddox, Gerente de Conocimiento de la Fundación Reeve, y traducido por Carlos Caprioli, Especialista en Información del Centro de Recursos para la Parálisis de la Fundación Reeve.
Carlos
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Jasper camina, y mete el hocico en las noticias
Posted by Carlos
Sunday, January 20, 2013
Comments (0)

Por Sam Maddox
Miércoles 21 de noviembre de 2012

A continuación, un rejuntado de titulares de noticias sobre la historia de Jasper que generan rechazo inmediato. Jasper es un perro británico parapléjico que recuperó función de las patas traseras tras obtener inyecciones espinales de células provenientes de su hocico:

Caminando al perro: Revolucionario Innovador Milagro Cura con Células Madre que Brinda Esperanza

Explotó una bomba de adjetivos. Ya es conmovedor leer sobre tratamientos y recuperación en una misma historia, pero el broche de oro fueron los videos irresistibles de Jasper antes y después de su revolucionaria cura milagrosa. Si se los perdieron, empiezan aquí con el Daily Telegram de Londres. Muestra a Jasper primero arrastrando las patas traseras, suspendido por un arnés, y luego, tras recibir las inyecciones de células extraídas de su hocico, caminando casi con normalidad y moviendo la cola. “Es absolutamente mágico”, dijo May Hay, la dueña.

Sin bromas, este es un gran experimento y es importante avanzar el rubro de terapia celular – pero no tanto, más allá de los titulares, para trasladarlo de inmediato a pruebas humanas. La conclusión, no por parte de los medios sino de investigaciones publicadas: este tratamiento es limitado. “…Es improbable que pacientes obtengan beneficios útiles en la vida diaria”.

Aquí el artículo completo en la publicación Brain: “Autologous Olfactory Mucosal Cell Transplants in Clinical Spinal Cord Injury: a Randomized Double-blinded Trial in a Canine Translational Model”. La Universidad de Cambridge, donde se llevó a cabo la mayor parte del trabajo, hizo una declaración.

Jasper era uno de 35 perros paralizados tres meses a un año antes de ser escogidos aleatoriamente para recibir células del hocico o placebos; 23 recibieron trasplantes celulares y otros 11 no. Los científicos llevando a cabo las cirugías estaban a ciegas: ellos no sabían cuál perro era cuál.

Jasper fue uno de los perros que tuvieron la suerte de recibir las células cosechadas de la mucosa olfatoria, cultivadas por un período de semanas. Estas células se llaman comúnmente olfatorias de glía envolvente. No son nuevas en el mundo de la neurociencia: Almundean Ramón-Cueto y Manuel Nieto-Sampedro, entonces en el Instituto Cajal de Madrid, comenzaron a rodar la historia de la regeneración de estas células en los principios de los ’90, cuando publicaron: “Regeneration into the Spinal Cord of Transected Dorsal Root Axons is Promoted by Ensheathing Glia Transplants.”

Con el correr de unos años se anotaron muchos más científicos, incluidos investigadores prominentes como Geoffrey Raisman en Londres y Mary Bunge en Miami.

En 1997, Raisman informó en Science sobre la recuperación de función motora de patas delanteras en ratas adultas con tractos corticoespinales dañados, tras trasplantes de células de culturas de bulbos olfatorios. Una gran historia en su momento. Comentó en el New York Times: “Comencé a trabajar en esta área hace 30 años y sólo en los últimos 12 meses hemos visto pruebas de regeneración de fibras nerviosas”.

(En informes de prensa sobre la prueba actual con perros, Raisman dijo lo siguiente: “Esto no es una cura para la lesión de la médula espinal en seres humanos – eso puede seguir estando muy lejos. Pero es el avance más alentador desde hace varios años y un paso importante en esa dirección”).

Un año más tarde, Bunge –con Ramón-Cueto en su equipo- publicó este descubrimiento:

Aquí informamos que trasplantes puros de células de glía envolvente aumentan el efecto regenerador de canales de dirección repletos de células madre y, muy llamativamente, fomentan la regeneración de axones a larga distancia en la médula espinal de ratas adultas tras un corte total.

Varios estudios demostraron que las células de glía envolvente logran que ratas paralizadas vuelvan a moverse. No tardaría mucho para que se metan células olfatorias en médulas humanas lesionadas. Para el 2000, un doctor en Lisboa, Carlos Lima, ahora fallecido, comenzó a operar varios pacientes, incluidos muchos estadounidenses. Ya que basó su procedimiento en la data pre-clínica menos extensa, no llegó a ser muy estimado, salvo por las personas que decidieron pagarle miles de dólares para que se les extraiga las células de la nariz, se las corten en pedacitos y luego se las vierta sobre la médula espinal expuesta. Ay ay ay.

¿Mejoraron? Se dijo mucho sobre el equilibrio y la sensibilidad, pero no, Lima no produjo recuperación funcional. Sí publicó algunos resultados en 1996, basados en siete pacientes:

“…dos pacientes informaron sobre la vuelta de sensibilidad en la vejiga, y uno de estos pacientes recuperó la contracción voluntaria del esfínter anal. Dos de los 7 pacientes a nivel ASIA A pasaron a ser ASIA C. Todos los pacientes tuvieron mejoras en los resultados de ASIA motora. …Los efectos secundarios incluyeron pérdidas de sensibilidad en un paciente, muy probablemente a causa de dificultad en el localizar la lesión”.

Una prueba humana más formal (el diseño incluyó un grupo control que no recibió la cirugía de trasplante, y una cultivación de las células mucho más refinada) se llevó a cabo en Australia. Seis parapléjicos recibieron el tratamiento. Mientras que las células probaron ser seguras hasta tres años pos cirugía –sin tumores, siringomielia o dolor— no existieron cambios funcionales sustanciales en ningún paciente.

Inevitablemente habrá más pruebas humanas. Una compañía llamada Rhinocyte planifica estudiar terapias olfatorias humanas para lesiones medulares, basándose en el trabajo de Fred Roisen en la Universidad de Louisville. La empresa recaudó $5 millones hasta la fecha y va por $10 millones más. En poco tiempo se espera la propuesta para comenzar los estudios.

Sin duda, estas células olfatorias de glía envolvente siguen siendo un candidato prometedor para terapia celular de trauma medular. Pero volvamos a la historia de Jasper. Robin Franklin, uno de los autores, del Instituto de Células Madre Wellcome Trust-MRC Cambridge, en la Universidad de Cambridge, notó lo siguiente: “Los resultados son sumamente alentadores porque demuestran, por primera vez, que trasplantar este tipo de células a una médula espinal gravemente lastimada puede brindar mejoras importantes”.

¿Qué tal el siguiente tratamiento para personas? De la publicación:

“… la implicación principal de nuestro estudio es que no da aliento para considerar estos trasplantes de células mucosas olfatorias como un único tratamiento que brindaría beneficios clínicos sustanciales a pacientes humanos con lesiones de la médula espinal”.

De Telegraph, un poco de optimismo clínico:

“Nos sentimos seguros de que la técnica puede llegar a restaurar al menos un poco de movimiento en pacientes humanos con lesiones de la médula espinal, pero esto queda muy lejos de decir que podrían llegar a recuperar todo el funcionamiento perdido. Es más probable que este procedimiento llegue a ser un día usado como parte de una combinación de tratamientos, junto con terapias físicas y medicinales, por ejemplo”.

El porqué de las limitaciones del estudio veterinario; parece ser que las células hayan activado automaticidad y pautas espinales de caminar pero no se recuperaron los axones que se conectan con el cerebro:

“En este estudio, aunque demostramos que los trasplantes de células mucosas olfatorias mejoran la comunicación a lo largo de la lesión, permitiendo la recuperación de la coordinación automática entre extremidades delanteras y traseras, hay poca data que fundamente una mejora a la función del tracto espinal. Los pacientes con lesiones medulares valoran más la recuperación de función de los brazos, la vejiga y la función sexual (Anderson, 2004), las cuales dependen del funcionamiento del tracto espinal, a través del cual el cerebro logra modular la actividad de las neuronas motoras inferiores”.

Por lo tanto, aunque el trasplantar células mucosas olfatorias en pacientes humanos con lesiones medulares podría ser asociado con efectos clínicos detectables, es improbable que estos pacientes obtengas beneficios útiles para la vida diaria.