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Hola, Beatriz. A través de nuestra hoja de datos sobre pruebas clínicas puede ver distintos enlaces por los cuales busca...
by Carlos on Tuesday, January 29, 2013
Hola que bien por Katie, y estos estudios en ceculas madre en que otra parte de Estados Unidos se estan realizando?
by Beatriz on Wednesday, January 23, 2013
Gracias por sus comentarios son muy educativos porque ayudan a aclarar un poco sobre el tratamiento de celulas madres y ...
by Pedro on Thursday, October 04, 2012
Investigaciones sobre la lesión medular
Las últimas novedades e información sobre los avances en las investigaciones y la ciencia pertinente a la lesión de la médula espinal. Escrito por Sam Maddox, Gerente de Conocimiento de la Fundación Reeve, y traducido por Carlos Caprioli, Especialista en Información del Centro de Recursos para la Parálisis de la Fundación Reeve.
Carlos
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Posted by Carlos
Wednesday, May 15, 2013
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Por Sam Maddox
Jueves 2 de mayo de 2013

Ben Barres, médico, PhD y miembro del Consorcio Internacional de Investigaciones sobre Lesiones Medulares de la Fundación Reeve, ha sido seleccionado para la Academia Nacional de la Ciencia (National Academy of Sciences, NAS). Es uno de los honores más altos que pueda recibir un científico. Los miembros nominados pasan un largo escrutinio por parte de los colegas, “en reconocimiento de logros continuos y distinguidos en investigaciones originales”.

Barres, profesor y jefe del departamento de neurobiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, es uno de los 84 miembros nuevos. NAS tiene alrededor de 2200 miembros en los Estados Unidos y 400 del exterior. Unos 200 miembros de NAS recibieron el Premio Nobel.

“Fue totalmente una sorpresa”, dijo Barres. “El año pasado oí que me habían nominado pero no tenía idea de que realmente me hayan elegido”.

Barres dijo que personalmente, el ser elegido para la Academia fue un “lindo honor”.

“Pero el significado principal para mí es que importa para los jóvenes. Les manda un importante mensaje, y es que el país seriamente valora la ciencia y que deberían considerar ser científicos. Y de una importancia particular para mí es que les importa a los jóvenes trans. Yo soy la primera persona transexual elegida para NAS. Esto les ayuda para sentirse más seguros de sí mismos en ser quienes son realmente, incluso al cambiar de sexo, y aún tener una carrera exitosa, en este caso en la ciencia. No tienen que escoger entre las dos (la identidad y la carrera).

“Los jóvenes no deben jamás dejar que alguien les haga sentir mal por lo que son. ¡Las diferencias a menudo son las mejores ventajas en la vida! Me han contactado muchísimos jóvenes talentosos transexuales (y yo me junto con ellos en cada reunión de la Sociedad para la Neurociencia y escucho sus historias personales) que me dicen que los padres se oponen fervientemente al cambio de sexo porque perderán la carrera. El hecho que me puedan usar como ejemplo en lo contrario es algo muy importante.

“Cuando decidí cambiar de sexo hace 15 años no tenía ningún ejemplo en quién basarme. Pensé que tenía que decidirme entre mi identidad o mi carrera. Cambié de sexo pensando que sería el final para mi carrera. Otra alternativa que contemplé seriamente en ese entonces fue el suicidio, ya que no podía seguir siendo Bárbara. Por suerte, mis colegas académicos me han brindado un apoyo increíble y el miedo que tenía era mucho peor de la realidad. Espero que mi elección en la academia ayude a estos jóvenes científicos trans (y a todos los LGBT en general)”.

La Academia Nacional de la Ciencia cumple 150 años este año. En marzo de 1863, el Presidente Abraham Lincoln firmó el acta que la creó.

De la Academia:

A lo largo de su historia, la Academia ha fomentado la excelencia en la ciencia a través de la elección de sus miembros y las investigaciones originales publicadas en Procedimientos de la Academia Nacional de la Ciencia. Ha brindado asesoría independiente y autoritativa en materias relacionadas con la ciencia, ingeniería y medicina. Y ha dejado una marca indeleble en la ciencia, la nación y el mundo. Este año festejamos nuestro aniversario 150 con una variedad de actividades que hacen foco no sólo en la historia de la Academia sino también en gran parte la historia de la ciencia misma y el papel en la construcción y formación del país y el establecer su lugar en el mundo.

Un ex miembro del consorcio, Fred Gage, PhD y científico en el Instituto Salk, fue elegido para la Academia en el 2003.

Carlos
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Posted by Carlos
Wednesday, April 17, 2013
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por Sam Maddox
Lunes 15 de abril de 2013

¿Cómo produce el sistema nervioso las señales necesarias para dar un paso, para estirarse? Hay una enorme cantidad de comprobantes que el movimiento no depende del nexo directo entre el cerebro y el músculo. El desplazamiento rítmico o con ciertas pautas de las extremidades (extender o flexionar el brazo, por ejemplo, o dar un paso) se produce dentro de la médula espinal, la cual distingue pistas de la información sensorial. La médula se presenta, entonces, como lo que los científicos denominan generadores centrales de pautas (central pattern generators, CPG), o sea, redes neurales que producen desplazamientos rítmicos tras actividad motora repetitiva. Las interneuronas son un tipo de microcircuito que coordina el ritmo y la pauta del CPG.

Esa es la teoría básica detrás del entrenamiento locomotor (mediante input sensorial del pie apoyado en la cinta rodante) y de estudios recientes de la estimulación epidural de la médula espinal junto con actividad, que llevan a la recuperación motora. La médula espinal no es un conjunto pasivo de nervios, sino que es inteligente. ¿Pero cómo lo logra? Si los científicos logran realmente entender cómo se comunica la médula, y si esas redes entre neuronas se pueden expandir o modificar, tendremos nuevas estrategias hacia la recuperación funcional tras una lesión o enfermedad.

Un ensayo reciente de un grupo de la Universidad Dalhousie en Nueva Escocia muestra cómo los últimos avances tecnológicos le permiten a los científicos identificar y estudiar subconjuntos de interneuronas de la médula espinal. “Los circuitos para agarrar: Interneuronas medulares dl3 intervienen en el control cutáneo de conducta motora” proviene del laboratorio de Robert Brownstone. El Dr. Brownstone es un neurocirujano en actividad que pasa la mayor parte de su tiempo en el laboratorio, usando nuevas herramientas como ratones mutantes, proteína verde fosforescente para marcar las células deseadas y microscopía avanzada para estudiar los resultados.

La Fundación Reeve fundó el laboratorio Brownstone hace casi diez años para enfrentar la ardua tarea de desenredar los circuitos medulares. Se estudió un subconjunto de neuronas medulares llamadas Hb9, las cuales aparentan estar involucradas en el generar un ritmo locomotor. (Dirijo su atención a una gran presentación visual por parte del laboratorio de Samuel Pfaff del Instituto Salk – un miembro del Consorcio Internacional de Investigaciones Reeve sobre la Médula Espinal y del laboratorio Thomas Jessell en Columbia – quien colaboró en el reciente ensayo de Brownstone. “Instantánea: Desarrollo de la Médula Espinal” muestra qué tan profundamente complicado es el circuito espinal. En una representación visual idealizada de un ratón recién nacido, las instantáneas muestran nueve días de desarrollo y “marcan los pasos genéticos secuenciales que generan diversidad neuronal dentro de un segmento espinal del ratón idealizado”).

Volviendo a Brownstone, esta vez él y su grupo se pusieron a estudiar otro subconjunto de interneuronas, llamadas dl3 (los nombres de las interneuronas derivan de las secuencias genéticas que las forman). El título del ensayo nos alerta de que se trata de la función manual. Según Brownstone, fue un golpe de suerte. Habían comenzado a probar cómo afectaban la locomoción los microcircuitos dl3. Sin embargo, vieron que un ratón con las células dl3 opacadas no podía colgarse del techo de la jaula. Del ensayo:

“Nos dispusimos a definir clases de interneuronas espinales involucradas en el control cutáneo del sujetar manualmente en ratones y para mostrar que las interneuronas dl3, dorsales… trasmiten input de aferentes cutáneos de bajo umbral [p.ej. información al agarrar] a las neuronas motoras. Los ratones en los cuales el output de las interneuronas dl3 fue desactivado exhibieron un déficit en tareas motoras que conllevan el input cutáneo aferente. Lo más llamativo, la capacidad para mantener la fuerza al agarrar en respuesta a una carga más alta se pierde tras el silenciar genéticamente el output de dl3”.

Un diario de Toronto catalogó al estudio de Brownstone como un avance significativo. Todavía no, desde el punto de vista clínico. A niveles profundos de neurociencia, es un descubrimiento importante. Sigue habiendo mucho trabajo por delante para persuadir los circuitos y ver los papeles que cumplen en el movimiento y la función. Los circuitos dl3 pueden llegar a ser algo crítico, cuando se los entienda mejor, y cuando los científicos descubran cómo dirigir los inputs precisos para quizá amplificar las señales.

 

Carlos
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Tuesday, April 16, 2013
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por Sam Maddox
Domingo 31 de marzo de 2013

Ben Barres, neurocientífico de Stanford y miembro del Consorcio Internacional sobre la Médula Espinal de la Fundación Reeve, fue el punto de enfoque de un artículo de BrainFacts, una iniciativa de información científica de la Fundación Kavli, la Fundación Caritativa Gatsby y la Sociedad por la Neurociencia. La entrevista funciona como plataforma para entrar en el trabajo de Barres con las células de apoyo neural llamadas glía. Honestamente, no es un artículo muy profundo. Para entrar en un poco más detalle, les recomiendo el siguiente artículo de la publicación Reeve, El Progreso en la Investigación.

BrainFacts sí presenta, sin embargo, un aspecto importante de la vida y obra del Dr. Barres. Fue al Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), a la Escuela Médica de Dartmouth, recibió un PhD de Harvard, y se convirtió en científico en Stanford bajo el nombre Bárbara Barres. Esto es interesante, pero permítanme presentar tres puntos: a) Barres habla abierta y cómodamente sobre su vida de trans siendo conocimiento público, b) no tiene nada que ver con la ciencia y, por lo tanto, no lo habría mencionado si no fuese porque lo mencionó BrainFacts y c) Barres personifica la política de sexo en la ciencia y tiene un papel clave en el debate sobre por qué hay muchas menos mujeres que hombres en el ámbito. El ex presidente de Harvard, Lawrence Summers, sugirió en el 2005 que la “aptitud intrínseca” podría ser la razón por la cual escasean en Harvard las científicas experimentadas. Barres se opuso fervientemente a través de la publicación Nature – relatando sea la perspectiva femenina que la masculina. Dice Barres: las mujeres no avanzan en la ciencia porque se las desalienta; existe una discriminación.

Pueden leer más sobre la discusión sobre los sexos y el caso de Barres en el Washington Post y el New York Times.

Lo siguiente, de BrainFacts:

No existen diferencias innatas entre los sexos que presenten un efecto sustancial sobre la capacidad femenina en el ámbito de la ciencia y para avanzar en la misma. Sí existe, sin embargo, una vasta cantidad de pruebas científicas que demuestran que la discriminación de género existe en el ámbito y afecta negativamente a las mujeres. Pero cuando se muestra data que indica que la discriminación persiste, muchos lo niegan. Para mí, allí está la discriminación: en negar la data.

Hablando de data, volvamos un poco a la ciencia. El laboratorio Barres se concentra ciertamente en la glía. Los ensayos recientes exploraron la complejidad de los astrocitos reactivos, que cambian cuando responden a una lesión o a una enfermedad. ¿Estas células reactivas son algo bueno o malo? ¿Ambos dos? El ensayo salió a principios de este año, fundado en parte por la Fundación Reeve:

Análisis genómico de astrogliosis reactiva: del ensayo, disponible en versión completa:

Se ha discutido mucho sobre si los astrocitos son beneficiosos o dañinos. En los últimos años, se observaron ambos tipos de efectos. Por ejemplo, los astrocitos reactivos pueden inhibir la regeneración de los axones tras una lesión al sistema nervioso central y pueden producir citoquinas inflamatorias que exacerben lesiones medulares. A la inversa, un elegante trabajo sobre la ablación de astrocitos reactivos ha mejorado la recuperación tras un trauma al sistema nervioso, isquemias y en encefalitis autoinmunes experimentales. En conjunto, estos descubrimientos demuestran que los astrocitos reactivos pueden desempeñarse en papeles buenos o malos y generan la duda sobre si existen distintos subtipos de los mismos, presentes dependiendo de la naturaleza de la lesión o enfermedad, cuyas funciones varían.

¿Qué significa todo esto? Mientras los científicos profundizan en la biología de la glía, particularmente los astrocitos, podrían llegar a modificar su conducta y a afectar el proceso de la enfermedad o la recuperación tras un trauma.

Aquí otros dos ensayos del laboratorio de Barres, disponibles por completo:

Una base de datos transcriptomática sobre astrocitos, neuronas y oligodendrocitos: una nueva fuente para comprender el desarrollo y funcionamiento del cerebro. Aquí se describe el éxito inédito de Barres al purificar astrocitos.

La naturaleza y el papel de las interacciones entre neuronas y glía en el controlar el desarrollo, el funcionamiento y la patología del cerebro permanece uno de los misterios más grandes de la neurobiología actual. En particular, el desarrollo y funcionamiento de los astrocitos, un tipo de célula que constituye aproximadamente un tercio de las células cerebrales de ratón y casi la mitad en el ser humano, continúa siendo esencialmente indistinguible. Una limitación principal en avanzar el entendimiento del funcionamiento y desarrollo de astrocitos maduros ha sido la falta de procedimientos que permitan una purificación prospectiva.

Degeneración de axones: los mecanismos moleculares del avance a la autodestrucción. Este ensayo trata sobre la degeneración nerviosa, presente tras un trauma, y del desarrollo de un ratón transgénico para estudiar detalladamente cómo funciona.

La degeneración de los axones es un evento característico en muchos trastornos neurodegenerativos como la apoplejía, el glaucoma y neuropatías motoras. Sin embargo, se siguen desconociendo los movimientos moleculares que regulan este proceso…
Como conductos principales de señales en las neuronas, las fibras de los axones son en promedio 20,000 veces más grande que el cuerpo celular en largo y el total de superficie del área. Cuando las funciones normales de esta sección neuronal se ven comprometidas por distintas adversidades tipo trauma, bloqueo de trasporte de axones o toxicidad química, distintos cambios morfológicos y moleculares conocidos como degeneración Walleriana resultan en el desarme del citoesqueleto y la degeneración granular del axón distal al foco de lesión. A esto lo sigue la rotura de la barrera sangre-cerebro y la infiltración de células de glía reactivas para ayudar con a remover los restos de axones y mielina.

 

Carlos
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Tuesday, March 12, 2013
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por Sam Maddox
Jueves 28 de febrero de 2013

Salió a luz una nueva publicación esta semana sobre el tema de la cicatriz de glía que frena el crecimiento y que se forma en el área donde se dañó la médula espinal. Se ha discutido mucho estos últimos años sobre cómo químicamente rebajar esta cicatriz, utilizando un enzima llamado condroitinase, a cual se lo refiere con el apodo chase. Chase disuelve ciertas cadenas de azúcares que caracterizan el material tipo cartílago de la cicatriz, llamado sulfato proteoglicano condroitino (CSGP, por sus siglas en inglés).

Se trata siempre de una publicación notable cuando el título incluye las palabras “mejora” y “funcionamiento locomotriz”. El nuevo trabajo, “La neutralización de la molécula inhibidora NG2 mejora la trasmisión sináptica, el trasporte retrógrado y la función locomotriz en ratas adultas con lesiones medulares”, proviene del laboratorio de Victor Arvanian en la Universidad Estatal de New York, en Stony Brook. La Fundación Reeve conoce bien a Arvanian, ya que su carrera lo llevó a hacer un post doctorado como Asociado del Consorcio Internacional de Investigaciones sobre la Lesión Medular, como parte del grupo de Lorne Mendell de su misma universidad. Arvanian tiene su propio laboratorio ahora, con un fuerte apoyo financiero para continuar su trabajo. La nueva publicación se logró en colaboración con un grupo del Instituto de Investigaciones sobre el Cerebro en Zúrich, que incluye a Lisa Schnell, también bien conocida aquí por formar parte del Consorcio con el laboratorio de Martin Schwab en la misma ciudad.

Sobre la publicación: los investigadores descubrieron que en un modelo animal de corte torácico (la médula espinal parcialmente rota), el bloquear sólo una parte del CSGP, llamada NG2, al inyectar un anticuerpo permitió el crecimiento de axones, mejoró la formación de sinapsis y la función locomotora. Dice la publicación:

El neutralizar los anticuerpos contra NG2 puede ser una excelente forma para fomentar la conducción axonal tras una lesión medular. Usaron el NG2-Ab (el pobre nombre del anticuerpo) agudamente pero de manera más relevante clínicamente, en un modelo crónico también, usando una bomba implantada para meter en el foco de la lesión las moléculas que fomentan el crecimiento.

También de la publicación:

Los resultados del estudio actual demuestran que la administración crónica del NG2-Ab mejoraron las trasmisiones sinápticas rebajadas a las motoneuronas de lumbar L5 a través de axones VLF intactos (funículo ventrolateral], más probablemente al mejorar la excitación de estos axones y al fomentar la plasticidad anatómica tras una lesión parcial crónica. Los efectos del NG2-Ab en la plasticidad sináptica en segmentos lumbares de la médula espinal dañada tenían una fuerte correlación con los efectos del NG2-Ab en la plasticidad anatómica.

Los resultados sugieren que la neutralización del NG2 puede o prevenir la muerte celular, preservar parcialmente las conexiones de axones entre los segmentos L1 y L5, o restaurar/mantener el trasporte de axones en las fibras nerviosas. Estos resultados anatómicos están en buena concordancia con las registraciones electrofisiológicas demostrando que la plasticidad sináptica aumentada en el segmento L1-L5 de la médula espinal lesionada…

Consistente con los efectos beneficiales del NG2-Ab en la trasmisión sináptica en la médula espinal dañada, el tratamiento con NG2-Ab aumentó la excitabilidad de estos axones, fomentó la plasticidad anatómica en los segmentos lumbares y mejoró la recuperación locomotora.

Los científicos tuvieron que medir el funcionamiento en comparación con la recuperación natural que las ratas de laboratorio típicamente demuestran:

Durante la fase de recuperación en la segunda y tercera semana pos lesión, las ratas tratadas con NG2-Ab demostraron una recuperación del funcionamiento locomotor sustancialmente mejor versus las ratas control tratadas con Ab. Sin embargo, comenzando en la cuarta semana y llegando a la octava, no se observaron diferencias significativas entre los grupos en la tabla BBB locomotora. Es importante notar que la casi cuantitativa tabla BBB se ha usado seguido para evaluar la pérdida de funcionamiento y recuperación tras una lesión y es particularmente útil para la evaluación locomotora durante los días iniciales pos lesión, cuando no se pueden llevar a cabo otros exámenes importantes debido a la falta de funcionamiento locomotor adecuado. Sin embargo, el protocolo BBB no fue lo suficientemente sensitivo para evaluar las sutiles mejoras debidas a los tratamientos tras el corte torácico medular parcial en ratas debido a la espontánea recuperación robusta de funcionamiento locomotor que se da tras este tipo de lesión. Por lo tanto, se evaluó a todos los animales más rigurosamente.

En la publicación se explica por qué escogieron enfrentar sólo un componente de CSPG:

Porque los CSPG son componentes esenciales de la matriz extracelular, se propuso que la neutralización de un solo miembro de CSPG fuese más beneficial que degradar todos los CSPG. Entre los CSPG que se elevaron en el área de la cicatriz de glía, se implicó a NG2 como un obstáculo principal para la regeneración de axones tras una lesión medular o cerebral. Además de su función como una molécula inhibidora clave de la regeneración y crecimiento de axones, se descubrió que la NG2 bloquea la conducción de axones. El resultado del estudio actual develó que inyecciones agudas en la espina con NG2-Ab, antes de inyecciones de NG2, previenen la capacidad de NG2 de bloquear dicha conducción. Los resultados seriamente sugieren que la entrega de NG2-Ab puede ser una fuerte herramienta para la neutralización de la función inhibidora de NG2 sobre la conducción de los axones, llevando a una mejora de la plasticidad sináptica en circuitos espinales con niveles de NG2 elevados.

Según la publicación, la importancia de mejor plasticidad en el circuito lumbar no se puede subestimar”, debido en parte a la mínima cantidad de regeneración por encima, y debido a la posible conexión al generador central, la base de entrenamiento para rehabilitación con actividades. En sus palabras:

En la médula dañada, la regeneración supra espinal es mínima o inexistente. Por lo tanto, la meta de mejorar la regeneración de fibras espinales dañadas alrededor de la lesión o el crecimiento de axones espinales intactos caudales al epicentro de la lesión son alternativas más fácilmente alcanzables para la recuperación de funcionamiento. Las motoneuronas L5 en la médula espinal lumbar de la rata adulta directamente enervan los músculos de las patas traseras.

Por lo tanto, la mejora en la plasticidad sináptica y anatómica de las cortas neuronas espinales dentro de los segmentos lumbares, a causa del tratamiento con NG2-AB, podría tener un potencial para ser trasladada a la rehabilitación y mejorar el funcionamiento tras una lesión medular parcial.

Sin embargo, los autores no esperan que la NG2 por sí sola sea la solución. Arvanian ha confirmado otras colaboraciones para encarar en combinación: ABC Condroitinase combinada con secreción de neurotrofina NT-3 y expresión de NR2D fomenta la plasticidad axonal y la recuperación de funcionamiento en ratas con lesión medular a corte lateral; y también Entrega combinada de Anticuerpo Nogo-A, neurotrofina-3 y subunidad NMDA-NR2d establece un ‘atajo’ funcional en la médula espinal parcialmente cortada. De la publicación más reciente:

…el tratamiento con NG2-Ab por sí solo no afectó la ínfima cantidad de células en los segmentos torácicos T4-T7 que se proyectan a L5 y causó leves (aunque suficientes) mejoras en la función locomotora. Paralelo a estos efectos limitados en el funcionamiento locomotor cuando se usó sólo NG2-Ab, el tratamiento sólo con Ch-ABC, aunque vio mejoras en el crecimiento axonal, registró poco o nada de recuperación locomotriz tras una contusión y corte lateral de la médula a niveles torácicos y cervicales. Se esperan nuevas terapias prometedoras para el reparo de la médula espinal al combinar estrategias de inhibición de CSPG con apoyo neurotrófico e implante de injertos de nervios periféricos o rehabilitación. El próximo reto es restaurar el funcionamiento tras una lesión medular, a través de un planteo multifacético de combinar NG2-AB con entrega de neurotrofina y rehabilitación.

Para resumir:

En conclusión, nuestros resultados demuestran que un tratamiento prolongado con NG2-Ab puede ser una excelente herramienta para mejorar la plasticidad sináptica y anatómica tras una lesión medular parcial torácica. Los resultados brindan una base sólida para sugerir que NG2-Ab puede ser una parte importante e útil de un tratamiento combinado. Esperamos que estas terapias basadas en combinar la neutralización de moléculas de NG2 con el apoyo neurotrófico justo sean una estrategia efectiva para fomentar la recuperación de función locomotora.

 

Carlos
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Thursday, February 28, 2013
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Por Sam Maddox
Miércoles 23 de enero de 2013

El Proyecto Miami anunció hoy que se tomaron los primeros 8 pacientes con lesiones medulares agudas (hasta 42 días pos lesión) en el estudio tan esperado con células Schwann. Aquí el comunicado de prensa.

Este es un estudio Fase I, o sea que sólo se ocupa de ver si es seguro o no. Cualquier recuperación sería un extra, y una sorpresa. Las células Schwann, derivadas de cada uno de los pacientes (de las células nerviosas en sus propias piernas), se cultivan y expanden para luego ser inyectadas en el foco de la lesión. En experimentos animales, las células brindan un ambiente de apoyo dentro del área de la lesión, permitiendo que crezcan ciertos nervios de la médula espinal en un sitio hostil.

El truco para recuperar funcionamiento es que los axones espinales crezcan superando el foco de la lesión. Las células Schwann por sí solas no lo logran – se deben añadir combinaciones de moléculas o células. Los científicos del Proyecto Miami lo saben pero no pueden, debido a reglas de la FDA, hacer combinaciones de terapias. Así que primero deben obtener pruebas que las células Schwann son seguras; esto permitirá seguir trabajando para eventualmente lograr terapias significativas.

“Un paso adelante gigantesco” dice el neurocirujano Barth Green, MD, cofundador del Proyecto Miami para Curar la Parálisis. Felicitaciones al equipo por avanzar en esta dirección.

 

Carlos
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Wednesday, February 13, 2013
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por Sam Maddox
Lunes 14 de enero de 2013

Neuralstem anunció hoy que recibió la aprobación por parte de la Administración de Medicamentos y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA) para comenzar un estudio de seguridad Fase I de la línea de células madre neurales NSI-566 en pacientes con lesión medular crónica. El estudio es abierto (es decir, sin placebos o tratamientos a ciegas) y tomará hasta ocho pacientes ASIA A (lesiones completas, sin función sensorial o motora, T2 a T12), entre uno y dos años pos lesión.

La línea NSI-566 proviene de células madre originarias de la médula espinal y del cerebro. La compañía ha encontrado una forma de producirlas en grandes cantidades para inyectarlas directamente en la médula espinal. Previamente, Neuralstem tomó 18 personas para el estudio de la misma línea de células contra la esclerosis lateral amiotrófica. La compañía dice que se viene el estudio Fase II, auspiciado en gran parte por los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health, NIH).

El estudio con lesiones medulares viene demorado desde agosto de 2010, pero ahora sin duda sacará provecho de las investigaciones de Paul Lu y Mark Tuszynski en la Universidad de California en San Diego. Ambos publicaron resultados en septiembre que indicaban que la línea NSI-566 ayudaba con la recuperación funcional del modelo animal: “… las neuronas en las primeras etapas pueden sobrepasar el ambiente inhibitorio de la médula espinal adulta lesionada y lograr un crecimiento sustancial de los axones, resultando en la formación de nuevos circuitos de comunicación que mejoran ampliamente el funcionamiento. Estas propiedades terapéuticas están presentes en células madre de todo tipo y fuente”.

El lector podrá profundizar sobre la publicación al ver lo que informó este blog y la prensa, más esto de Neuralstem:

En el estudio de septiembre publicado en la revista CELL, ratas paralizadas que recibieron trasplantes de células madre de la línea NSI-566 recuperaron sustancial funcionamiento locomotor, logrando movimientos en todas las coyunturas de las extremidades inferiores. Además, las células madre neurales trasplantadas se convirtieron en neuronas que produjeron múltiples axones. Estos axones se extendieron sobre 17 segmentos espinales sobre y debajo del punto del corte, donde lograron conectividad sinóptica recíproca con las neuronas receptoras en la médula, mejorando el resultado electrofisiológico y funcional.

No hay detalles todavía sobre cuándo o dónde se llevarán a cabo los estudios preliminares con lesiones medulares. A la misma vez, Neuralstem también está trabajando con socios en la República Checa y en Corea del Sur para establecer estudios con la línea 566.

El estudio para la esclerosis lateral amiotrófica se llevó a cabo en la Universidad Emory en Atlanta. La compañía informa que todo anduvo muy bien: no hubo efectos adversos y se vieron indicios iniciales de reducción de enfermedad. En diciembre, Neuralstem anunció que científicos comprobaron la sobrevivencia a largo plazo de las células 566 en seis pacientes que fallecieron (cinco por progresión de ELA) a través de una tecnología conocida como las “huellas digitales del ADN”. La compañía también presentó data que sugiere que tal vez próximamente se vea un estudio con apoplejía.

Carlos
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Wednesday, February 06, 2013
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Por Sam Maddox
Martes 8 de enero de 2013

La pionera científica italiana Rita Levi-Montalcini falleció la semana pasada en Roma. Tenía 103 años de edad y trabajó hasta el último momento. El alcalde de Roma, Gianni Alemanno, anunció su fallecimiento y lo describió como una “gran pérdida para toda la humanidad”. Dijo que Levi-Montalcini representaba “la cultura y conciencia cívica y el espíritu de la investigación de nuestros tiempos”.

Junto con Stanley Cohen, Levi-Montalcini recibió el Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 1986 por el descubrimiento del factor de crecimiento del nervio (FCN). Antes de discutir sobre el por qué o cómo es importante el FCN para reparar el cerebro o la médula espinal, veamos un poco la fascinante biografía de Levi-Montalcini, plagada de desaliento patriarca, antisemitismo y guerra, pero fortalecida con pasión y una inaudita claridad mental. (Gracias al obituario del diario Los Angeles Times):

Nació el 22 de abril de 1909 en Torino, una de cuatro hijos de Adamo Levi y Adele Montalcini. El padre era ingeniero y un Victoriano estricto, que rechazaba que sus hijas fueran a la universidad porque pensaba que interferiría con sus vidas como esposas y madres. Debido al dominio que ejercía sobre su esposa, una pintora, y sus hijas, Rita juró nunca se casaría o tendría hijos, y lo cumplió.

Cuando cumplió los 20 años, la empleada encargada de la casa, a quien tanto quería, padeció de cáncer, lo cual le inspiró a enfrentarse a su padre y convertirse en médica. Eventualmente recibió permiso y se graduó de la Universidad Médica de Torino en 1936 con los más altos honores. En la universidad, su mentor fue el histólogo Giuseppe Levi (ninguna relación), que también fue mentor de los premios Nobel Salvador Luria y Renato Dulbecco.

Comenzó una especialización en neurología, pero no pudo continuar cuando el dictador Benito Mussolini prohibió a todos los judíos de ejercer carreras profesionales. Tras un breve paso por el instituto neurológico en Bruselas (finalizado antes de tiempo por la inminente invasión alemana), volvió a Torino y estableció un laboratorio en el cuarto de la casa de sus padres, donde estudió el desarrollo de huevos de gallina. Su primer y único asistente fue Giuseppe Levi, que también había escapado de Bélgica.

Cuando las Fuerzas Aliadas bombardearon Torino, debió trasladarse al campo, pero cuando los alemanes invadieron Italia en 1943, su familia escapó a Florencia, donde se cambiaron los nombres y ayudaron a los que luchaban. Cuando los americanos liberaron Florencia, pasó a ser médica en los campos de refugiados.

En 1947, el bioquímico Viktor Hamburger vio una de sus publicaciones sobre los huevos de gallina y la invitó a unirse a su grupo de la Universidad de Washington en St. Louis. La intención de Rita era quedarse un año o menos. Se convirtieron en tres décadas y una doble ciudadanía.

En St. Louis, continuó su trabajo sobre el embrión de gallina, observando que las fibras sensoriales nerviosas crecen rápido y crean nuevos axones cuando se encuentran con la presencia de específicas células tumorosas de ratón.

Moses Chao, PhD, profesor en el Instituto de Medicina Biomolecular Skirball, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, y ex líder del Consejo de Ciencia de la Fundación Reeve, entrevistó a Levi-Montalcini poco antes de su cumpleaños número 100. Así describe Chao el trabajo de Rita en la introducción de la nota:

La teoría que desarrolló era bastante sencilla y elegante. Al comienzo del desarrollo, la competición de células nerviosas por cantidades limitadas de factores de crecimiento genera ganadores y perdedores. Los ganadores son las células nerviosas que generaron conexiones con sus metas. Los perdedores son las que mueren, lo cual explica la enorme cantidad de muerte celular programada que ocurre en el sistema nervioso periférico.

Chao, que también estudia factores de crecimiento, aprecia profundamente las contribuciones a la ciencia logradas por Levi-Montalcini:

Una de las primeras observaciones fue que si se implantan específicas células tumorosas de ratón en un embrión de gallina, las neuronas sensoriales crecerán rápidamente y producirán nuevos axones que inervarán las células tumorosas, nuevamente confirmando que ciertos tejidos pueden fomentar crecimientos nerviosos en tejidos embrionarios. La pregunta era ¿cómo es que los primeros tejidos lograron esto? El experimento clave se dio cuando Rita y sus colegas produjeron por un lado de la cultura celular algunas de estas células tumorosas de ratón, y por el otro un poco de tejido neural conocido como ganglio sensorial. Tras unos días, observó que las neuronas en el ganglio sensorial produjo un conjunto de axones nuevos, y que los axones parecían orientarse hacia las células tumorosas, como por atracción. Esto le indicó que las células tumorosas estaban emitiendo algún tipo de factor soluble en el espacio de crecimiento. El factor fomentó el crecimiento de células nerviosas y les ayudó a prolongar la vida en la cultura. Más adelante, el bioquímico Stanley Cohen aislaría este factor y se demostraría que es una proteína que vendrían a llamar (con mucha imaginación) factor de crecimiento nervioso.

Se trata de una proteína soluble que secretan varios tejidos del cuerpo y que fomenta el crecimiento de procesos de células nerviosas y la sobrevivencia de las neuronas. El FCN fue el primero descubrimiento entre varias moléculas conocidas como neurotrofinas. Estas moléculas activan las proteínas receptoras en células receptoras y son cruciales en el establecer los nexos iniciales del sistema nervioso en desarrollo.

En adultos, los factores de crecimiento son importantes para el aprendizaje, la memoria y la regeneración de los nervios. Los primeros experimentos con terapia de genes (1994) por parte de Mark Tuszynski y su consejero Rusty Gage, PhD, de la Universidad de California en San Diego, demostraron “enormes” cantidades de crecimiento nervioso en animales paralizados tratados con FCN. También diseñaron un factor de crecimiento distinto, NT-3, y pudieron demostrar recuperación parcial de extremidades.

En el 2005, Tuszynski también usó FCN en un estudio fase I para Alzheimer. Los resultados fueron alentadores.

En lesiones medulares, los trasplantes de células Schwann (estudio clínico del Proyecto Miami) no reemplazan a las células dañadas pero se cree que emiten factores que fomentan crecimiento para nutrir aquellos nervios sobrevivientes. Hay una gran lista de estudios clínicos listados en www.clinicaltrials.gov para una variedad de trastornos, incluidos la lesión cerebral, diabetes, esclerosis lateral amiotrófica, depresión, Parkinson, obesidad, etc.

Levi-Montalcini continuó sus investigaciones como líder del Instituto de Biología Celular del Consejo de Investigaciones Nacional Italiano en Roma, el cual fundó. Su legado se extiende más allá de la ciencia. Fue nombrada senadora vitalicia del Senado Italiano y fomentó siempre la inclusión de mujeres en investigaciones científicas.

¿Cómo es que logró vivir tanto tiempo? No dormía mucho, nunca se casó y comía lo mínimo necesario. Le dijo a Chao:

“No sé si esta es la razón por la cual he llegado a esta edad, pero por la noche no sueño sino que pienso. Porque al dormir se pierde mucho tiempo. Toda la noche pienso, y a la mañana tengo ideas nuevas, pero esto es porque le soy totalmente indiferente a la comida y al dormir, nunca me importaron. Creo que le damos demasiada importancia a dormir y comer. Normalmente, no duermo durante la noche. Una media hora, no todos los días, pero a veces, por la tarde, eso es todo. No tengo ningún interés en dormir. Es perder el tiempo”.

Dos días después de su cumpleaños número 103, el abril pasado, Levi-Montalcini puso una nota en Facebook que decía que era importante nunca renunciar a la vida o caer en mediocridad o resignación pasiva.

“He perdido un poco de visión, y mucho de oír. Durante conferencias no veo las proyecciones y no me siento bien. Pero pienso más ahora que cuando tenía 20 años. El cuerpo hace lo que quiere. Yo no soy el cuerpo, soy la mente”, dijo.

Un día que le preguntaron el secreto de su longeva y saludable vida, Levi-Montalcini respondió: “Ser feliz de estar viva y de servirle a los demás”.

“No tengo nada de miedo de morir, sólo afectará este muy pequeño cuerpo en el cual he vivido. No es importante cuándo moriré. Lo importante es haber vivido con serenidad y usando el lado izquierdo, el razonable, del cerebro, y no el derecho, el instintivo, que lleva a la miseria y a la tragedia”.

 

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Por Sam Maddox
Martes 18 de diciembre

El Consorcio Internacional de Investigaciones sobre las Lesiones de Médula Espinal es el eje de los esfuerzos de la Fundación Reeve para fomentar el reparo y la recuperación funcional de la médula espinal lesionada.

El Consorcio incluye varios grandes laboratorios de neurociencias de universidades principales, cada uno a cargo de distinguidos científicos, no todos con un curriculum extenso específico al trauma de la médula espinal. El Consorció se formó en 1995 con una agenda deliberadamente colaborativa en cuanto a las investigaciones. La idea era empujar a compartir la información y los métodos a través de las especialidades. Lo cual, en el proceso, disminuiría la fricción institucional y propietaria para acelerar el progreso.

La semana pasada, la Junta Directiva de la Fundación Reeve renovó las subvenciones para que continúen la participación seis laboratorios, a cargo de Ben Barres, MD, PhD, Universidad Stanford, V. Reggie Edgerton, PhD, UCLA, James W. Fawcett, PhD, Universidad de Cambridge, UK, Lorne M. Mendell, PhD, SUNY Stony Brook, Samuel L. Pfaff, PhD, Instituto Salk, La Jolla CA, Martin E. Schwab, PhD, Universidad de Zurich, Suiza.

La Junta también aprobó la adición de un séptimo laboratorio, el grupo de Aileen Anderson de la Universidad de California, Irvine (Centro de Investigaciones Reeve-Irvine). Anderson ha estado en las noticias últimamente; la ciencia que desarrolló (junto con el esposo Brian Cummings) es la base del estudio clínico (en Suiza, con StemCells, Inc.) para trasplantes de células madre neurales a pacientes lesionados entre seis y doce meses.

El sumar a Anderson deja entrever un gran éxito para el Consorcio. Cuando se formó el grupo, se decidió que cada laboratorio participante asignaría un estudiante pos doctorado como un “Asociado”. Este joven de grandes cualidades sería la persona indicada para las colaboraciones y estudios locales relacionados al grupo más grande. Anderson fue la elegida para el laboratorio Carl Cotman, uno de los primeros laboratorios en el Consorcio. (Sólo queda el laboratorio Schwab de los originales miembros). El enfoque de Cotman era la neurodegeneración –de importancia para la médula espinal, pero no fue eso lo que empujó a Anderson hacia este laboratorio para su pos doctorado. Ella estaba interesada en estudiar Alzheimer’s.

Sin embargo, cuando Anderson comenzó con las investigaciones del Consorcio, cambió a tiempo completo para estudiar el reparo de la médula dañada. Cuando terminó su estadía en Cotman, comenzó su propio grupo en UCI, comenzó temprano con las células madre y se convirtió en pionera, una líder en su rubro.

Anderson siempre estuvo cerca del Consorcio. Desde el 2002, ha estado a cargo de lo que se conoce como Laboratorio Animal Core. Se trata de un laboratorio de apoyo para otros en la misma área de estudio y de la industria. Hace posible que aquellos laboratorios donde no haya gente experta (como en Barres y Pfaff) puedan llevar a cabo experimentos sobre la lesión medular. En las palabras de Anderson:

Cuando se formó el Consorcio, solo unos pocos laboratorios tenían conocimiento experto directo con la lesión medular. Los otros eran más bien novatos en el tema –muy respetados en sus concentraciones individuales, laboratorios prominentes, pero en otras áreas. La meta era conseguir que varios laboratorios utilicen sus conocimientos para estudiar la lesión medular. El formar una red colaborativa con un solo enfoque significaba que los laboratorios o tenían que desarrollar rápidamente un nivel experto o apoyarse en aquellos que ya lo tenían. Con el avance del Consorcio, la carga sobre estos laboratorios creció sustancialmente. Surgió la idea de ampliar la oportunidad para la colaboración y reducir la carga de estos laboratorios individuales al crear una instalación central –un laboratorio aparte cuyo papel principal es brindar apoyo a los principales laboratorios del Consorcio.

Ahora Anderson forma parte del Consorcio y es una Investigadora Principal y vuelve a donde empezó: como la primera Asociada en unirse al Consorcio. Es un gran tributo a Anderson, y también al programa de Asociados. De los 48 que han hecho el programa, al menos 25 ahora tienen sus propios laboratorios.

La renovación de la Junta resaltó 21 proyectos colaborativos en tres temas de investigación:

  • La función de la médula espinal y el entender la anatomía y fisiología de la médula normal.
  • Modificar el circuito: comprender cómo se forman nuevos circuitos a través de crecimientos y sinaptogenesis y cómo modularlos al cambiar la fuerza y excitación sináptica.
  • Regeneración de axones y restauración de largos tractos en la médula espinal con un enfoque en los factores ambientales y la capacidad intrínseca de los axones para regenerarse.

A continuación, un ejemplo de colaboraciones auspiciadas. En paréntesis los nombres de los asociados:

  • Interacción de entrenamiento locomotor y trasplantes de células madre neurales humanas en la lesiones medulares cervicales, laboratorio Anderson (Hirokazu Sawai), laboratorio Edgerton (Guillermo García-Alias, Prithvi Shah).
  • El papel de microglía en la lesión medular, laboratorio Barres (Jennifer Zamanian, Chris Bohlen), laboratorio Schwab (Kanchan Bisht), laboratorio Anderson (Francisca Benvenite).
  • Combinación de BDNF viral y chondroitinase en un modelo de contusión de lesión medular: efectos del restaurar la coordinación entre extremidades traseras y delanteras, laboratorio Mendell (Vanessa Boyce), laboratorio Fawcett (Melissa Andrews).
  • Efectos de los anticuerpos anti-Nogo en el aprender de la médula, laboratorio Edgerton (Shah, García-Alias), laboratorio Schwab (Lukas Bachmann, Ajmal Zemmar).
  • Definición de interneuronas espinales que reciben input regenerativo corticoespinal tras una lesión, laboratorio Fawcett (Sara Soleman), laboratorio Pfaff (Ariel Levine), laboratorio Edgerton (García-Alias).
  • Elevar la capacidad regenerativa intrínseca a través de ingeniería integrin, laboratorio Fawcett (Richard Eva, Sara Soleman), laboratorio Barres (Amanda Brosius), Melissa Andrews.

Evaluaremos más detenidamente estas y otras colaboraciones en próximos blogs.

 

Carlos
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Tuesday, January 22, 2013
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Por Sam Maddox
Miércoles 28 de noviembre

Les presento a Katie Sharify. Fue la quinta y última persona en recibir las inyecciones de células madre embrionarias en el estudio de Geron que luego quebró. El Instituto de California para la Medicina Regenerativa (CIRM, la agencia que financia estudios con células madre) publicó un video hoy en el que Katie cuenta cómo fue que formó parte del estudio.

Nos permite profundizar sobre un tema importante: ¿cómo llegan las personas a tomar las decisiones bajo presión de participar en un estudio que puede no ayudarles? En su caso, Katie decidió –yendo en contra de sus padres— de recibir las células no para ella misma sino para ayudar a avanzar el campo de la medicina regenerativa. Si uno lo hace pensando sólo en uno mismo, dice ella, terminará decepcionado. De todos modos, un año después, tras algunos lapsos de lamentos e indecisiones, Katie dice que tomó la decisión correcta y volvería a hacerlo. “Va más allá de mí”, dice.

Katie cuenta su historia: tenía 23 años cuando sufrió la lesión medular en un accidente automovilístico en el norte de California. También sufrió una lesión cerebral, por lo cual la primera semana en terapia intensiva estaba en el medio de una nube, colmada de medicamentos. Cuando recuperó el conocimiento por completo, sus padres, que no hablen bien el inglés, le dijeron que estaba paralizada pero que iba a formar parte de un estudio clínico que la curaría.

Los doctores la habían marcado como un candidato para el estudio de Geron y habían comenzado a discutirlo con sus padres. Una vez que el equipo médico le explicó a Katie lo que eran las células madre, que formaría parte de un estudio Fase I que bajo toda probabilidad no le brindaría ninguna recuperación, se lo comunicó a sus padres. Ellos rechazaron inmediatamente cualquier otra participación de Katie.

Katie lo pensó, investigó por su cuenta y le hizo un millón de preguntas al Dr. Stephen McKenna, jefe del centro de rehabilitación en el Centro Médico de Santa Clara Valley, donde la cirugía se llevaría a cabo. No estaba segura: ¿esto le prevendría a su cuerpo una recuperación natural? Le insistieron que comprenda la severidad de su lesión. Cualquier efecto sería mínimo para una persona con una lesión torácica completa. Mientras tanto, iba pasando el tiempo. El protocolo de Geron indicaba que las células debían inyectarse dentro de los 14 días pos lesión.

Katie y el Dr. McKenna estudiaron con detalle los formularios de consentimiento informado. Katie comprendía los riesgos, y que iba a firmar para 15 años de chequeos. Finalmente dio el sí. El trato se dio tras una reunión que le brindó tranquilidad con el cirujano que haría el trasplante (Gary Steinberg de Stanford) y con el cuarto paciente en el estudio (también de Bay Area, quien había sido tratado dos meses antes, sin ningún efecto secundario).

Así que, Katie Sharify, muchas gracias por ser una pionera y por formar parte de la historia de la medicina regenerativa. Y hay noticias alentadoras. Parece ser que el estudio no será la última palabra sobre estas células. El 15 de noviembre, Geron firmo una carta de intención para licenciar el programa de células madre a otra compañía del área de San Francisco, BioTime (creada por dos ex presidentes de Geron).

Esperemos que esta ciencia crezca. Y que realmente vaya más allá de ti, Katie.

Carlos
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Sunday, January 20, 2013
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Por Sam Maddox
Miércoles 21 de noviembre de 2012

A continuación, un rejuntado de titulares de noticias sobre la historia de Jasper que generan rechazo inmediato. Jasper es un perro británico parapléjico que recuperó función de las patas traseras tras obtener inyecciones espinales de células provenientes de su hocico:

Caminando al perro: Revolucionario Innovador Milagro Cura con Células Madre que Brinda Esperanza

Explotó una bomba de adjetivos. Ya es conmovedor leer sobre tratamientos y recuperación en una misma historia, pero el broche de oro fueron los videos irresistibles de Jasper antes y después de su revolucionaria cura milagrosa. Si se los perdieron, empiezan aquí con el Daily Telegram de Londres. Muestra a Jasper primero arrastrando las patas traseras, suspendido por un arnés, y luego, tras recibir las inyecciones de células extraídas de su hocico, caminando casi con normalidad y moviendo la cola. “Es absolutamente mágico”, dijo May Hay, la dueña.

Sin bromas, este es un gran experimento y es importante avanzar el rubro de terapia celular – pero no tanto, más allá de los titulares, para trasladarlo de inmediato a pruebas humanas. La conclusión, no por parte de los medios sino de investigaciones publicadas: este tratamiento es limitado. “…Es improbable que pacientes obtengan beneficios útiles en la vida diaria”.

Aquí el artículo completo en la publicación Brain: “Autologous Olfactory Mucosal Cell Transplants in Clinical Spinal Cord Injury: a Randomized Double-blinded Trial in a Canine Translational Model”. La Universidad de Cambridge, donde se llevó a cabo la mayor parte del trabajo, hizo una declaración.

Jasper era uno de 35 perros paralizados tres meses a un año antes de ser escogidos aleatoriamente para recibir células del hocico o placebos; 23 recibieron trasplantes celulares y otros 11 no. Los científicos llevando a cabo las cirugías estaban a ciegas: ellos no sabían cuál perro era cuál.

Jasper fue uno de los perros que tuvieron la suerte de recibir las células cosechadas de la mucosa olfatoria, cultivadas por un período de semanas. Estas células se llaman comúnmente olfatorias de glía envolvente. No son nuevas en el mundo de la neurociencia: Almundean Ramón-Cueto y Manuel Nieto-Sampedro, entonces en el Instituto Cajal de Madrid, comenzaron a rodar la historia de la regeneración de estas células en los principios de los ’90, cuando publicaron: “Regeneration into the Spinal Cord of Transected Dorsal Root Axons is Promoted by Ensheathing Glia Transplants.”

Con el correr de unos años se anotaron muchos más científicos, incluidos investigadores prominentes como Geoffrey Raisman en Londres y Mary Bunge en Miami.

En 1997, Raisman informó en Science sobre la recuperación de función motora de patas delanteras en ratas adultas con tractos corticoespinales dañados, tras trasplantes de células de culturas de bulbos olfatorios. Una gran historia en su momento. Comentó en el New York Times: “Comencé a trabajar en esta área hace 30 años y sólo en los últimos 12 meses hemos visto pruebas de regeneración de fibras nerviosas”.

(En informes de prensa sobre la prueba actual con perros, Raisman dijo lo siguiente: “Esto no es una cura para la lesión de la médula espinal en seres humanos – eso puede seguir estando muy lejos. Pero es el avance más alentador desde hace varios años y un paso importante en esa dirección”).

Un año más tarde, Bunge –con Ramón-Cueto en su equipo- publicó este descubrimiento:

Aquí informamos que trasplantes puros de células de glía envolvente aumentan el efecto regenerador de canales de dirección repletos de células madre y, muy llamativamente, fomentan la regeneración de axones a larga distancia en la médula espinal de ratas adultas tras un corte total.

Varios estudios demostraron que las células de glía envolvente logran que ratas paralizadas vuelvan a moverse. No tardaría mucho para que se metan células olfatorias en médulas humanas lesionadas. Para el 2000, un doctor en Lisboa, Carlos Lima, ahora fallecido, comenzó a operar varios pacientes, incluidos muchos estadounidenses. Ya que basó su procedimiento en la data pre-clínica menos extensa, no llegó a ser muy estimado, salvo por las personas que decidieron pagarle miles de dólares para que se les extraiga las células de la nariz, se las corten en pedacitos y luego se las vierta sobre la médula espinal expuesta. Ay ay ay.

¿Mejoraron? Se dijo mucho sobre el equilibrio y la sensibilidad, pero no, Lima no produjo recuperación funcional. Sí publicó algunos resultados en 1996, basados en siete pacientes:

“…dos pacientes informaron sobre la vuelta de sensibilidad en la vejiga, y uno de estos pacientes recuperó la contracción voluntaria del esfínter anal. Dos de los 7 pacientes a nivel ASIA A pasaron a ser ASIA C. Todos los pacientes tuvieron mejoras en los resultados de ASIA motora. …Los efectos secundarios incluyeron pérdidas de sensibilidad en un paciente, muy probablemente a causa de dificultad en el localizar la lesión”.

Una prueba humana más formal (el diseño incluyó un grupo control que no recibió la cirugía de trasplante, y una cultivación de las células mucho más refinada) se llevó a cabo en Australia. Seis parapléjicos recibieron el tratamiento. Mientras que las células probaron ser seguras hasta tres años pos cirugía –sin tumores, siringomielia o dolor— no existieron cambios funcionales sustanciales en ningún paciente.

Inevitablemente habrá más pruebas humanas. Una compañía llamada Rhinocyte planifica estudiar terapias olfatorias humanas para lesiones medulares, basándose en el trabajo de Fred Roisen en la Universidad de Louisville. La empresa recaudó $5 millones hasta la fecha y va por $10 millones más. En poco tiempo se espera la propuesta para comenzar los estudios.

Sin duda, estas células olfatorias de glía envolvente siguen siendo un candidato prometedor para terapia celular de trauma medular. Pero volvamos a la historia de Jasper. Robin Franklin, uno de los autores, del Instituto de Células Madre Wellcome Trust-MRC Cambridge, en la Universidad de Cambridge, notó lo siguiente: “Los resultados son sumamente alentadores porque demuestran, por primera vez, que trasplantar este tipo de células a una médula espinal gravemente lastimada puede brindar mejoras importantes”.

¿Qué tal el siguiente tratamiento para personas? De la publicación:

“… la implicación principal de nuestro estudio es que no da aliento para considerar estos trasplantes de células mucosas olfatorias como un único tratamiento que brindaría beneficios clínicos sustanciales a pacientes humanos con lesiones de la médula espinal”.

De Telegraph, un poco de optimismo clínico:

“Nos sentimos seguros de que la técnica puede llegar a restaurar al menos un poco de movimiento en pacientes humanos con lesiones de la médula espinal, pero esto queda muy lejos de decir que podrían llegar a recuperar todo el funcionamiento perdido. Es más probable que este procedimiento llegue a ser un día usado como parte de una combinación de tratamientos, junto con terapias físicas y medicinales, por ejemplo”.

El porqué de las limitaciones del estudio veterinario; parece ser que las células hayan activado automaticidad y pautas espinales de caminar pero no se recuperaron los axones que se conectan con el cerebro:

“En este estudio, aunque demostramos que los trasplantes de células mucosas olfatorias mejoran la comunicación a lo largo de la lesión, permitiendo la recuperación de la coordinación automática entre extremidades delanteras y traseras, hay poca data que fundamente una mejora a la función del tracto espinal. Los pacientes con lesiones medulares valoran más la recuperación de función de los brazos, la vejiga y la función sexual (Anderson, 2004), las cuales dependen del funcionamiento del tracto espinal, a través del cual el cerebro logra modular la actividad de las neuronas motoras inferiores”.

Por lo tanto, aunque el trasplantar células mucosas olfatorias en pacientes humanos con lesiones medulares podría ser asociado con efectos clínicos detectables, es improbable que estos pacientes obtengas beneficios útiles para la vida diaria.

 

Carlos
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Thursday, January 03, 2013
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Por Sam Maddox
Miércoles 14 de noviembre de 2012

El primer presentador en el segundo día de la conferencia fue Jonathan Thomas, presidente de la Junta Gobernante del Instituto de California de Medicina Regenerativa (CIRM). Esta es la entidad que supervisa los $3 mil millones de financiamiento para células madre decretados hace 8 años por los votantes en California. Dijo que CIRM hace que el estado sea el “epicentro de investigaciones sobre células madre del país”. Se podría hasta decir que el estado lidera al mundo. Thomas destacó que 135 científicos experimentados trasladaron sus laboratorios hacia California.

Thomas dijo que $1.8 mil millones del dinero ya se ha utilizado. Hay una docena de nuevos edificios de ciencias (UC Santa Bárbara acaba de abrir su Instituto para Investigaciones de Neurociencia), y un equipo de personal entrenado para llevar a cabo el labor. El dinero, de aquí en más, se dirigirá al avance clínico y no tanto para la ciencia básica. “Creemos que vamos a producir resultados dramáticos,” dijo Thomas, refiriéndose a las 38 enfermedades y trastornos que se están encarando, incluida la lesión medular.

CIRM recientemente presentó $20 millones a StemCells, Inc. para financiar los estudios preclínicos de la terapia con células madre neurales de la compañía, actualmente en estudio fase I en Suiza (hablé sobre estos trabajos el verano pasado. Más a continuación).

Previamente, CIRM había prestado $25 millones a Geron para el primer estudio en la historia con células madre embrionarias, el cual se cesó abruptamente hace un año debido a limitaciones financieras. Sólo cinco personas recibieron las células de Geron. (CIRM recuperó el dinero). Thomas también reconoció informes recientes sobre dos ex jefes de Geron, Tom Okarma y Mike West, que hicieron una oferta a los accionistas para adquirir un colección de células madre abandonadas y, se supone, retomar el estudio clínico.

Justo en ese momento, mientras Thomas describía la ‘tremenda decepción’ que fue para CIRM ver cómo que Geron abandonaba el estudio a medias, entró Katy Sharify, la quinta y última paciente en recibir el trasplante de células madre de Geron (en el Centro Médico del Valle Santa Clara en San Jose). Katy, de 24 años de edad, ese mismo día marcaba el primer aniversario del accidente de auto que la dejó paralizada. Le presenté a Hans Keirstead, el investigador del Centro Reeve-Irvine cuya ciencia básica sobre células madre fue el hincapié para el estudio de Geron. Estaba encantado de conocer a Katy y se preguntaba, como todos, si había tenido cualquier tipo de progreso. La respuesta de Katy fue un no. O no todavía, de todas formas.

Foto: Hans y Katy

(Nota aparte: el hombre a la cabeza de Geron, TJ Atchison, salió en las noticas estos días. Es el nombre de una nueva fuente de investigaciones sobre lesiones medulares. El Programa TJ Atchison de Investigaciones sobre Lesiones Medulares recibió $400,000 de financiamiento inicial del estado. El programa primero se formó siguiendo las pautas del acta Roman Reed de investigaciones sobre lesiones medulares en California, que recibió entre $1 y $2 millones por año de 2000 a 2010 por parte del fondo general estatal. Ese dinero se acabó. Hubo un intento recientemente de financiarlo a través de un cargo adicional en boletas de tránsito que pasó en la legislatura pero recibió veto del gobernador Jerry Brown).

Luego de Thomas subió al escenario Aileen Anderson, también de Reeve-Irvine, el cual queda cerca. Su trabajo científico (junto con su esposo Brian Cummings -- no hay extraños en este lugar) fue la base del estudio de StemCells, Inc. que aún continúa, en el Hospital Universitario de Balgrist en Zurich. Anderson repitió los experimentos básicos que empezó hace 10 años para ver en qué terminarían las células cerebrales humanas conseguidas de los fetos. Cultivaron estas células y luego las trasplantaron a animales con lesiones medulares. Sobrevivieron, formaron células neurales de apoyo y se dio: lograron recuperaron funcionamiento.

Anderson no entró en los detalles del estudio clínico. Stephen Huhn, el neurocirujano que encabeza el programa para StemCells, Inc. se encargó de ello. Tres personas, de 23, 45 y 53 años de edad, recibieron dosis en algo llamado marco de tiempo crónico temprano: 3 a 12 meses pos lesión. (Anderson especuló que sus células madre podrían ser efectivas en lesiones crónicas; su laboratorio recibirá una gran porción de los $20 millones de CIRM para averiguarlo). Los primeros tres pacientes son ASIA A, o sea con lesiones completas sin ninguna sensibilidad o función motora debajo del nivel de la lesión. Se hacen inyecciones celulares en los márgenes de la lesión. El tratamiento se acompaña con nueve meses de inmunosupresión.

Ya han pasado seis meses para el primer grupo de pacientes. Ninguno tuvo más dolor. Dos aumentaron la sensibilidad, medida por dispositivos de percepción de calor y electricidad. “Algo pasa biológicamente,” dijo Huhn.

El estudio sigue anotando pacientes en Zurich. Dice la compañía: “El segundo grupo avanzará a pacientes clasificados ASIA B, o sea con algún grado de sensibilidad debajo de la lesión. El tercero será con pacientes ASIA C, o sea con algo de movimiento debajo del nivel de la lesión. Además de evaluar la seguridad, el estudio observará la eficacia preliminar usando metas clínicas definidas, como cambios en la función motora, la sensibilidad o en la vejiga o el intestino”.

Después del almuerzo fue el turno de Mark Tuszynski, Director del Centro para el Reparo Neural de la Universidad de California en San Diego. La charla, titulada “Células Madre neurales para la lesión medular severa”, recapituló el trabajo recientemente publicado de Paul Lu hecho en su laboratorio. Lu demostró un crecimiento robusto de axones “a lo largo de distancias extraordinarias”. Los axones provenían de células madre neurales embrionarias trasplantadas. Tuszynski declaró que cuando Lu se le acercó por primera vez con la idea de usar estas células, no le impresionó. Es más, trató de disuadirlo. Pero puede que Lu esté en algo importante.

Según el ensayo publicado el último verano:

“…los tempranos injertos de neuronas en una matriz fibrina con un cóctel de factores de crecimiento extienden a grandes cantidades de axones sobre largas distancias en la médula espinal lesionada y forman conexiones neuronales que mejoran sustancialmente los resultados electrofisiológicos y funcionales. La magnitud del efecto funcional excede significativamente aquellos previamente reportados en estudios de injertos fetales o de células madre en médulas espinales lesionadas…”.

Tuszynski, cuya ciencia sobre células madre también apoya la CIRM, se muestra claramente entusiasmado sobre su labor. “Es realmente notable… pensé que nunca vería nada por el estilo… para un científico, ver esta cantidad de axones crecer debajo del nivel de la lesión, es extraordinario. Próximamente para Lu y Tuszynski: animales más grandes y un modelo crónico.

“El mejor científico con células madre del mundo… el más guapo… futuro ganador del Nobel, un hermano para mí…”, así presentó a Hans Keirstead el previamente mencionado Roman Reed (quien recibió el premio de “Kickass Advocate”). La charla de Keirstead: “Estrategias basadas en células madre para tratar la lesión de la médula espinal”.

Keirstead describió varios proyectos activos en el laboratorio de UCI, incluido un trabajo preclínico que apunta a un estudio humano que piensa arrancará en el 2013. Esta prueba clínica, auspiciada por la compañía en la cual Keirstead está involucrado llamada California Stem Cell, evaluará una célula madre de neurona motora en niños pequeños con atrofia muscular espinal tipo I. Lamentablemente, este tipo de atrofia por lo general es fatal en niños, debido a fallas en la respiración. El estudio se basa en otros hechos previamente con animales. En estos, las células frenaron el avance de la enfermedad.

Keirstead se mostró entusiasmado sobre el reciente trabajo de eliminar el gen PTEN. También lo era sobre el usar las células mismas del animal (células madre totipotentes inducidas, iPSC) para “reprogramar la cicatriz astroglia”. Se cree que esta cicatriz es una barrera importante para la recuperación de los axones tras una lesión medular. Lo que logran las iPSC es cambiar el estado de las células astrocitas viejas hacia uno joven e inmaduro y así apoyar al crecimiento. “Engañamos a las células viejas a pensar que son jóvenes”. En las Petri, funciona. Keirstead quiere probarlas en un modelo animal con lesión medular.

Carlos
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Thursday, December 06, 2012
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por Sam Maddox
Viernes 9 de noviembre de 2012

Comunicado enviado desde el Simposio sobre Ciencias y la Lucha Legal de Working 2 Walk (Trabajando para Caminar) en el condado de Orange, California. Una excelente reunión (auspiciada en parte por la Fundación Reeve) con dos días de charlas y separándose en pequeños grupos con los presentadores, y uno para recorrer los laboratorios de la Universidad de California en Irvine. Se vio una buena presencia internacional, con 9 países representados, y fue lo suficientemente grande como para atraer a una buena variedad de científicos mientras que también suficientemente pequeño como para lograr mucha interacción personal entre los científicos y los alrededor de 150 miembros de la comunidad. Esta última edición, la séptima, también tuvo data reciente de varios laboratorios. La filmación de la reunión ya pronto estará en línea.

Algunos puntos para resaltar:

PTEN y el esfuerzo por la relevancia clínica
En los últimos tres o cuatro años, la historia de PTEN causó furor en la neurociencia. Ya he escrito sobre el tema, y si le interesa extraer la ciencia básica del asunto, le recomiendo la publicación de Nature Neuroscience, disponible por entero: “Eliminar PTEN aumenta la capacidad regenerativa de neuronas adultas piramidales”. Aquí otra publicación clave sobre PTEN, también en su totalidad de la gran revista Nature: “Regeneración continua de axones inducida por la eliminación contemporánea de PTEN y SOCS3”. Al quitar ambos PTEN y SOCS3, otro regulador de crecimiento, se obtiene una regeneración de axones mucho más robusta.

El científico principal de estas publicaciones en Nature es Zhigang He, de Harvard. Uno de los coautores es Oswald Steward, quien encabeza el centro de investigaciones Reeve-Irvine en la Universidad de California en Irvine (UCI). Steward estuvo en W2W –de hecho su centro fue el auspiciante principal del evento- para presentar nueva data sobre PTEN. La charla, titulada “Regenerando conexiones que regulan la función motora tras una lesión medular”, se basó principalmente en el trabajo hecho en su laboratorio por la científica Gail Lewandowski.

Información general: el PTEN (phosphatase and tensin homolog) es un gen represor de tumor que fue descubierto por investigadores del cáncer hace 15 años. El gen regula la proliferación celular y resulta ser una llave molecular para el crecimiento de axones. Al borrar científicos el PTEN en un modelo de lesión medular completa, los axones medulares corticales –aquellos necesarios para funciones mayores de movimiento- se regeneraron a un paso inaudito. El PTEN es complicado: no se puede borrar por completo porque se precisa para frenar ciertas células para que no sobrecrezcan y generen un cáncer. Pero existen maneras de liberarlo.

El PTEN fomenta la regeneración, pero existen ciertas trabas que superar para lograr que la investigación se pueda trasladar y aplicar a animales más grandes, o humanos.

  • Primero, los experimentos de He usaron ratones específicamente manipulados para que antes de la lesión ya no tengan el gen PTEN. ¿Existe una forma de apagar o borrar el PTEN después de una lesión medular dentro de un plazo clínicamente relevante? De así ser, ¿cómo se lo haría llegar?
  • El modelo tenía sus límites, ya que los ratones no producen huecos tras una lesión, como hacen los humanos. ¿El borrar el PTEN funcionaría de la misma forma que lo hace en las ratas?
  • Pos tratamiento hubo mucho crecimiento cruzando el foco de la lesión, sin ninguna prueba de recuperación de funcionamiento. ¿Podrían lograr conexiones funcionales en este caso los axones? De así serlo, ¿qué significaría para la recuperación?

Lewandowski hizo lo siguiente: junto con colegas de la Universidad de Pennsylvania elaboraron un vector de virus adeno-asociado (AAV) que, al ser inyectado, silencia al PTEN (usando algo que llaman un broche de pelo corto para robar los códigos RNA que forman la proteína PTEN). Se dieron las inyecciones en la corteza motora de ratas adultas. Funcionó, con casi 100% de inhibición de la expresión del PTEN.

Se entrenó a otro grupo de ratas en una tarea llamada extensión hábil de la pata delantera (utilizando la Escalera Montoya, midiendo así la capacidad de la rata de alcanzar un alimento como recompensa). Una semana tras administrar el inhibidor PTEN, las ratas recibieron una lesión medular a través de una hemisección dorsal C6. Luego se trató a la mitad con fibrina de salmón en el foco de la lesión (mostrado en otro lugar para fomentar la recuperación funcional). Lewandowski luego evaluó la función motora de las patas delanteras con la misma escalera Montoya 10 semanas pos lesión.

¿Funcionó?

“Tentativamente sí… por lo menos la respuesta no es un ‘no’” dijo Steward. El modelo con ratas parece haber funcionado, aunque persiste la duda sobre la relevancia clínica; Lewandoswki borró el PTEN previo a la lesión. (Steward dijo que otro trabajo aún no publicado con animales demostró inyectar AAV en el momento de la lesión también es efectivo. Mientras tanto, Lewandowski está trabajando con dar AAV pos lesión).

Aquí una noticia no publicada previamente: data de la evaluación con la escalera indica que los animales tratados mejoraron la función de las patas delanteras. Los animales tratados con ambos el borrar del PTEN y la fibrina de pescado demostraron mejor funcionamiento que aquellos con sólo el primer paso.

Persiste la cuestión de cómo y cuándo borrar el PTEN. ¿Cómo funcionaría este accionar con el PTEN con animales más grandes o con humanos? Más crucial para la audiencia de W2W: ¿funcionaría esto en una lesión crónica? El trabajo continúa.

(Bajo el grupo Unite 2 Fight Paralysis, W2W comenzó a recaudar fondos el año pasado para aumentar el trabajo con PTEN, incluyendo apoyo directo a Reeve-Irvine y a colaboraciones entre Jerry Silver y Steward, incluso con científicos de Hong Kong y en Harvard).

Descubren nuevo gen de regeneración
Murray Blackmore, previamente en el Proyecto Miami, es ahora investigador en la Universidad Marquette en Milwaukee –no exactamente la cima de la neurociencia pero una labor muy interesante que está llevando a cabo. Blackmore es joven y modesto, un geek de ciencias pero de los buenos; su hobby es coleccionar bases de datos de genes. En cuanto a investigaciones sobre lesiones medulares, “entiendo” dice. Su madre es cuadripléjica a nivel C5 desde hace 25 años.

Su trabajo con genética trata sobre “recomenzar la maquinaria de crecimiento” del sistema nervioso dañado. La hipótesis es que cambios en el desarrollo de la expresión genética controlan el crecimiento de la célula nerviosa, y que se pueden identificar nuevos blancos genéticos potenciales para fomentar tal crecimiento en un animal adulto. Utilizando técnicas sofisticadas para detectar con micro matrices, Blackmore identificó genes (los códigos del cuerpo para toda actividad y comportamiento celular) con relaciones a la regeneración de axones. Uno de estos, Krüppel-like Factor 7, o KLF7, está presente en el sistema en desarrollo pero no tanto en el animal adulto. Si se lo incluye en un modelo de lesión animal, el KLF7 logra que las células nerviosas retomen la habilidad intrínseca para enviar axones. Previamente había informado que el KLF7 fomenta la regeneración de axones en el tracto medular cortical.

Una sobre expresión de este gen fomentó el surgimiento y crecimiento regenerativo de axones en el tracto medular cortical en ratones adultos. En los estudios más recientes, otro dato de W2W no publicado previamente, la técnica “fomentó un beneficio funcional”. Los animales tratado fueron mejores en la calificación motora BBB (por Beatty, Bresnahan y Basso, los científicos que la desarrollaron).

“Estamos fascinados”, dijo Blackmore. Dice que no quiere que se piense más de lo debido en los resultados; sólo una fracción del total de axones creció de nuevo, y sólo por algunos milímetros, en un ratón. Igual, esto abre muchas puertas: Blackmore está trabajando para detectar más genes relacionados con la regeneración. Parece haber un programa de transcripción precisamente coordinado en la transición entre un fuerte estado de crecimiento (desarrollo) y un estado débil (reacción adulta a la lesión). Mientras Blackmore sigue aprendiendo más sobre esta programación, tiene planificado combinar el tratamiento KLF7 con otras opciones, incluido el borrar el PTEN.

Silver: despegando axones
Jerry Silver, científico de Case Western, dio dos charlas en W2W. Es energético y dinámico al hablar –subjetivo pero optimista. Tenía varios informes que dar sobre el progreso, incluidas algunas noticias fascinantes sobre la regeneración a larga distancia y mejorías en la vejiga.

En la primera charla, “Recuperación funcional tras una lesión medular con el uso de péptidos inyectables que contratacan proteoglicanos inhibitorios”, Silver comienza con una mención del padrino de la neurociencia, el español Santiago Ramón y Cajal. El ibérico describió los nervios tras la lesión hace más de un siglo. Las puntas de los axones dañados se hinchan y forman lo que el llamó “bolas distróficas” y no son capaces de regeneración. Sin embargo, estudios recientes en el laboratorio de Silver revelaron que estos crecimientos distróficos no son están tan quietos como parecen. De hecho, pueden ser sumamente activos pero frenados por el ambiente hostil de la lesión.

Imaginémonos esos axones, sin poder despegarse del área de la lesión. “No se mueren”, dice Silver, “se quedan quietos allí en la materia blanca”. ¿Por qué no crecen? Puede deberse a la cicatriz que sella el área de la lesión. Además, estos axones tienen algo. Se los ve ‘felices’ pegados allí. Silver diec que las bolas de axones están rodeadas por un tipo de célula madre originaria de la médula espinal. Es como si estos axones estuvieran reposando, y las células madre, precursores oligodendrocitos, son la silla. La cuestión, dice Silver, es cómo sacarlos de allí.

Puede haber varias formas de despegarlos de la silla. Una sería usando crondoitinasa (chase), una molécula que rompe las cadenas de azúcares que crean la cicatriz. Se han publicado muchos trabajos sobre el potencial de chase. Silver mismo lo presentó como una ‘poderosa gasolina’ en sus experimentos, incluida una importante prueba en el 2011 (auspiciada en parte por la Fundación Reeve) que devolvió la capacidad respiratoria a animales con lesiones cervicales altas. Otra forma de deshacerse de esa silla trata con un inhibidor de péptidos que inventó el equipo de Silver; aparenta aflojar los axones pegados y hacerlos moverse.

En el modelo animal de contusión, Silver informó sobre “niveles sin precedente de recuperación funcional” y “mejorías increíbles” en algunos animales tras darles el péptido. Lo que es más, la entrega del péptido es sencilla: se inyecta bajo la piel en el área de la lesión. El chase, lamentablemente, debe inyectarse en la médula espinal, un fuerte punto en su contra.

Entonces, ¿el péptido solo, o con chase? ¿Y cómo se hace con las lesiones crónicas? No se sabe. Hay mucho más trabajo por delante. Silver comentó que la universidad tiene una patente sobre el péptido y han estado en charlas con GlaxoSmithKline para desarrollarlo. Dijo que la compañía parece estar más interesada en la apoplejía, un mercado mucho más grande que la lesión medular.

Segunda charla de Silver: “Regeneración funcional en y mucho más allá de la cicatriz de la glía”. Aquí Silver demostró una forma para recuperar la función vesical de animales con lesiones agudas, al utilizar un pequeño pedazo de nervio periférico para evitar el área de la lesión, junto con un factor de crecimiento de fibroblasto ácido, fibrina y chase en las puntas, atadas a la médula. Los axones por encima de la lesión crecieron hasta llegar a la médula y se recuperó el funcionamiento vesical. En un modelo crónico, no hubo recuperación tras los seis meses, pero Silver descubrió que estar bien preparado para una sacudió a los axones recostados en la silla previamente mencionados. Bingo. Silver dijo que se trató de una recuperación clínicamente importante. Pese a lo que dijo el gran Cajal, “la regeneración a distancia es posible”.

Próximamente, la segunda parte, con presentaciones por Aileen Anderson y Stem Cells, Inc., Hans Keirstead, Mark Tuszynski y el Instituto de California de Medicina Regenerativa.

Carlos
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Wednesday, November 28, 2012
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por Sam Maddox
Jueves 25 de octubre de 2012

La reunión anual de la Sociedad para las Ciencias Neurológicas (Society for Neuroscience, SNF) culminó la semana pasada en New Orleans, con presentaciones de más de 15,000 extractos de investigaciones, cientos de shows de dispositivas e innumerables discusiones e interacciones. Tratar de describir todo, con 27,512 científicos juntos en un mismo lugar, es demasiado. El rubro de las ciencias neurológicas es global, profundo y expansivo: las principales categorías de investigaciones incluyen los siguientes temas:

Desarrollo
Glía, sinapsis y excitación neurales: mecanismos celulares
Trastornos del sistema nervioso
Sistemas sensorial y motor
Sistemas integrativos: neuroendocrinología, neuroinmunología y el reto homeostático
Cognición y comportamiento
Nuevos métodos y desarrollo tecnológico
Historia, enseñanza, concientización pública e impacto social de la neurociencia

No hace falta excavar mucho para ver cuán híper especializada se ha convertido este rubro. Las investigaciones sobre lesiones medulares, por ejemplo, se ven representadas ampliamente, pero son una pequeña subdivisión de la sección de trastornos, la cual también incluye grandes comunidades de investigaciones que tratan con Alzheimer, Parkinson, cáncer cerebral, autismo, trastornos bipolares, reacciones opiatas y cuestiones del envejecimiento del cerebro. La lesión medular también se esparce entre otras categorías, como sistema motor, comportamiento, glía, etc.

No asistí a la reunión este año pero la SNF tiene a mano un mapa de internet para ver una enorme cantidad de lo acontecido.

Algunos puntos para resaltar, de interés para la comunidad Reeve: comenzamos con la sesión inaugural, La neurociencia y la sociedad, destacando al artista Chuck Close. Close, paralizado desde 1988 por una arteria colapsada, es un titán del arte contemporáneo. Moses Chao, Presidente de la SNF y ex presidente del Consejo de Ciencias de la Fundación Reeve, presentó a Close como “uno de los artistas más influyentes y aclamados de nuestra época”. La charla tuvo el nombre de “Mi vida como una clínica neurológica rodante” (casi 2 horas de larga, está disponible en línea). Close ha vivido con discapacidades toda su vida, aparte de lidiar con perder el funcionamiento del pecho para abajo, incluidas las manos. Es dimensionalmente ciego –no puede distinguir caras en tres dimensiones—y aun así se ha hecho famoso por sus fabulosos retratos (mostramos aquí uno de los muchos autoretratos que ha hecho).




Debido a complicaciones con el manejo del dolor, no pudo viajar desde su estudio en la ciudad de New York hasta New Orleans, pero se presentó a través de transmisión de video. Junto con Chao en el escenario se encontraba un panel de científicos neurológicos, incluida Mary Bunge del Proyecto Miami, varios ex miembros del Consorcio Internacional de Investigaciones de la Fundación Reeve sobre Lesiones Medulares. La fascinante sesión nos dejó ver el proceso de crear arte y, como Close dice, cómo “todo mi trabajo tiene que ver con mis discapacidades”. Altamente recomendado.

Ahora veamos un puñado de posters y extractos del congreso de este año. Recordemos: estos son generalmente trabajos que faltan terminar, no publicaciones vistas ya por colegas. Son un vistazo fascinante hacia las futuras publicaciones e indican hacia dónde puede estar dirigido el futuro del rubro.

La estimulación cerebral profunda repara locomoción en ratas con lesiones medulares parciales
Este poster, del Proyecto Miami y la Clínica Mayo –investigador principal Brian Noga—muestra que deep brain stimulation, o DBS, comúnmente utilizada para trastornos del movimiento como Parkinson, logra mejorar el funcionamiento de nervios no lesionados pero igualmente inertes en un modelo con roedores con lesiones medulares incompletas. Los investigadores utilizaron un implante eléctrico para estimular la región del cerebro de los roedores afectan la actividad locomotora. Esto dio vida a las fibras nerviosas descendientes que controlan el caminar. Las ratas que no podían dar pasos tras la lesión comenzaron a caminar, y otras ratas caminaron más rápido y por más tiempo. La DBS parece reactivar nervios anatómicamente intactos que funcionan mal tras la lesión. Dice Noga: “Nervios descendientes sin daños parece ser una meta viable para mejorar el andar tras una lesión incompleta. Estos resultados dan esperanza, ya que la DBS se podría traducir rápidamente a un tratamiento versátil dependiendo en qué nervios se vieron afectados”. El trabajo fue financiado por la Fundación Reeve.

Calzoncillos conectados para enviar pequeñas corrientes eléctricas parecen prevenir llagas
Creados en Canadá, los calzoncillos inteligentes llamados “Smart-e-Pants” tienen un sistema mediante el cual las nalgas reciben pequeñas descargas eléctricas para prevenir llagas por presión en las personas con parálisis. Sean Dukelow, de la Universidad de Calgary, informó que las pequeñas contracciones musculares que generan los calzoncillos imitan los leves movimientos inconscientes de las personas sin discapacidades, estimulando el flujo sanguíneo y aliviando la presión que los huesos hacen al sentarse. De los 33 pacientes clínicos que usaron los calzoncillos, ninguno desarrolló una úlcera o llaga por presión durante la prueba de dos meses.

Recuperación del control voluntario de las extremidades inferiores con estimulación epidural y entrenamiento tras una parálisis crónica completa
Este extracto, de Susan Harkema (Centro de Rehabilitación Frasier en Louisville, investigadora principal de la Red de NeuroRecuperación Reeve) y Reggie Edgerton (UCLA, miembro del Consorcio Internacional Reeve de Investigaciones sobre Lesiones Medulares), nos deja dar un vistazo a la continuación del trabajo con la estimulación epidural. Tres pacientes con parálisis completa de en las extremidades inferiores recibieron los implantes de estimuladores epidurales. Cada uno había estado paralizado por entre dos y tres años. El primer paciente fue Rob Summers, cuya recuperación ha estado bien documentada. Los otros dos lograron obtener control voluntario, mientras recibían la estimulación, en las pruebas iniciales. A Summers no se lo evaluó hasta siete meses tras el implante. Los científicos nos informan que el entrenamiento diario para el control voluntario logró una recuperación y una mejoría progresiva en cuanto al control voluntario. El nivel de estimulación epidural bajó progresivamente, el entrenamiento incrementó la fuerza con una baja constante en cuanto a fatiga. Los mecanismos detrás de estos cambios en el funcionamiento todavía están por determinarse.

Resultados de la Prueba en Primera Fase sobre Riluzola
Este resumen presentó los resultados preliminares del ensayo abierto fase I con la droga Riluzola para lesiones agudas, auspiciado por la Red Norteamericana de Pruebas Clínicas (North American Clinical Trials Network, NACTN) que financia la Fundación Reeve. Participaron treintaiséis pacientes con lesiones medulares agudas en seis hospitales de la NACTN entre abril de 2010 y junio de 2011. Se les dio Riluzola dentro de las 12 horas pos lesión y luego por 14 días. No hubo efectos secundarios serios. Se evaluó a los pacientes con la escala ASIA de impedimentos y mejoraron el lugar en la misma (por ejemplo: ASIA A es ninguna función motora o sensibilidad; pasar a ASIA B significa que hubo un progreso neurológico). A los tres meses, 36 porciento de los ASIA A mejoraron (comparado con el 23 porciento que se esperaría mejoraran sin tratamiento en un grupo similar controlado). Dentro de los B, un 77 porciento mejoró (comparado con un 60 porciento en control), y en el grupo C, el 74 porciento (60 en control). Estas tasas de recuperación neurológica son prometedoras; la cantidad de pacientes era pequeña y una cirugía temprana puede haber tenido un efecto terapéutico. Está planificado un estudio fase II.

Respirar monóxido de carbono podría acelerar la recuperación tras una lesión medular
El inhalar monóxido de carbono (CO) parece mejorar la recuperación y reducir el daño causado por una lesión medular. El tratamiento agudo se piensa podría interferir con la respuesta inflamatoria a la lesión. Yang D. Tengo de Facultad Médica de Harvard y del Sistema de Cuidados de Salud Boston VA informó que cuatro grupos de ratas paralizadas recibieron dosis de CO en incrementos a lo largo de 12 días. Más alta la dosis, más recuperación obtenida. Dijo Teng: “Exploramos el posible uso de CO como una terapia basándonos en investigaciones previas que mostraron que rápidamente cruza la barrera sangre-cerebro, y tiene un efecto protector en las células de los pulmones”.

Las células madre tienen el potencial de tratar la disreflexia causada por lesiones medulares
El ensayo, por Armin Blesch del Centro para Lesiones Medulares en el Hospital Universitario Heidelberg, y colegas en el laboratorio Mark Tuszynksi en la Universidad de California, San Diego, demostró en un modelo con roedores que las células madre podrían ayudar a controlar la disreflexia autonómica al reparar las conexiones nerviosas dañadas que controlan la presión sanguínea y el ritmo cardíaco. Los científicos aislaron células madre neurales del tallo cerebral fetal y las trasplantaron a las médulas espinales de ratas lesionadas. “Sólo los animales que recibieron trasplantes de células fetales del tallo cerebral tuvieron un ritmo cardíaco en reposo y presión sanguínea similar a los valores normales” dijo Blesch. “Cuando observamos las médulas, encontramos pruebas que las células trasplantadas podrían estar funcionando como nexos nerviosos que reconectan al cerebro con los centros para el control de la función cardiovascular”.

Remielinación de axones medulares con trasplante de células envolventes olfatorias caninas (OEC) y células Schwann
Este resumen, de un grupo de la Facultad Médica de Hannover en Alemania y el laboratorio Jeff Kocsis en Yale, mostró que las OEC caninas, un tipo de células nerviosas obtenidas de un bulbo olfatorio en la nariz, hizo que axones nerviosos tuvieran nuevamente mielina en ratas con lesiones medulares. La mielina es un material aislante esencial para las fibras nerviosas que generalmente se pierde tras una lesión medular. Las implicaciones clínicas son importantes, ya que los estudios pasarán de modelos con animales pequeños a grandes y luego a humanos.

Trasplante de precursores de células inhibitorias para mejorar los resultados tras una lesión medular
Este trabajo, del laboratorio Arnold Kriegstein en la Universidad de California, San Francisco, usa una nueva estrategia para células madre al reducir la disfunción de la vejiga y el dolor neuropático relacionado con la lesión medular crónica. Las células provienen de una región del cerebro en desarrollo que da lugar a ciertas interneuronas inhibitorias. Los resultados preliminares indican que las células trasplantadas se integran a la médula espinal y toman nuevos roles como factores inhibitorios. Los investigadores observaron una baja en las contracturas vesicales sin inhibición en los ratones con lesiones medulares que recibieron las inyecciones con células. Además, una evaluación del movimiento de cola sugiere que bajó el dolor neuropático en animales con lesiones medulares ocho semanas pos trasplante de células.

Resultados de factores de crecimiento endoteliales vasculares en angiogénesis, neuroprotección, recuperación funcional y aminoramiento de dolor neuropático
Este resumen, de los laboratorios en Toronto de Michael Fehlings (unos de los principales investigadores en la Red Norteamericana de Pruebas Clínicas de la Fundación Reeve), utiliza los factores de crecimiento endoteliales vasculares como neuroprotectores agudos experimentales. El análisis molecular demostró que sí preservó tejido nervioso tras una lesión. Además, los factores mejoraron el soporte de peso en las patas traseras, drásticamente, y también redujeron el dolor.

Un descubrimiento de péptidos libera axones atrapados por los inhibidores
Este extracto proviene del laboratorio Jerry Silver en Case Western en Cleveland. Silver, un miembro longevo del Consejo Científico de la Fundación Reeve, ha estudiado por muchos años el material inhibitorio cicatrizante llamado condroitin-sulfato proteoglican (CSPG) que acompaña a la lesión medular. Este y otros laboratorios han descubierto que una droga condroitinase (conocida como chase) libera axones de la cicatriz y les permite crecer. Chase puede desarrollarse como terapia pero hay muchas cuestiones que resolver primero. (Vea el próximo párrafo: el grupo de Silver demostró una forma de apagar los receptores que de otra manera causarían que los CSPG bloquearan el crecimiento. Al bloquear estos receptores con inhibidores péptidos en un modelo de contusión grave, informan que se ve “remarcable recuperación de la función de extremidades traseras, actividad locomotora y control de la vejiga… niveles sin precedentes de recuperación funcional tras una lesión medular, presentando un nuevo camino potencial para el tratamiento de la parálisis”.

Condroitinase en lesión súper crónica fomenta la recuperación motora respiratoria
Aquí, el laboratorio de Jerry Silver demuestra que tratamiento con Chase y su habilidad para deshacerse de material cicatrizante en animales entre un año y año y medio pos lesión recupera la función del diafragma. El extracto nota que la función recuperada es mayor que la que retorna tras tratamiento agudo, lo cual sugiere que enfocarse precisamente en el tejido cicatrizante puede ser una prioridad importante aun en pacientes con lesiones crónicas.

Carlos
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Thursday, October 25, 2012
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Por Sam Maddox
Martes 9 de octubre de 2012

Hace seis años, un científico japonés descubrió una forma de convertir una célula de la piel en un tipo de célula madre. De manera sorprendente, se descubrió que estas células modificadas, llamadas células madre totipotentes (iPSC, por sus siglas en inglés), se asemejan mucho a las células madre embrionarias, las cuales pueden convertirse en cualquier célula del cuerpo. Los descubrimientos se compartieron en la publicación Cell.

Luego vino un aluvión en el área de iPSC. Las células no son idénticas a las de embrión y siguen habiendo cuestiones que corregir (por ejemplo, un crecimiento tumoroso), pero se las están usando con bastante éxito en experimentos animales, incluso con lesiones medulares (ver más adelante). Las iPSC son también importantes para modelar diversas enfermedades y trastornos en el laboratorio (también a continuación).

Shinya Yamanaka recibió el Premio Nobel de Medicina este 7 de octubre por su descubrimiento con las iPSC. Generalmente, el comité espera unos años tras un descubrimiento para asegurarse de que funcione a largo plazo. Que se le haya entregado tan pronto da la pauta del nivel de importancia. Yamanaka, profesor en la Universidad de Kyoto y en el afiliado Instituto Gladstone en San Francisco, cree que falta poco para el uso clínico con humanos.

El lunes se otorgó un segundo premio Nobel, este al científico británico John Gurden por un trabajo realizado hace 50 años (el año en que nació Yamanaka). Con el ensayo “Ranas adultas derivadas de los núcleos de células somáticas singulares”, Gurden fue el pionero de lo que luego se conoció como reprogramación de transferencia nuclear (clonación). Remplazó el núcleo de la célula de un huevo de rana con el núcleo de una célula madura del intestino de un renacuajo. El huevo se desarrolló en un renacuajo totalmente funcional y luego dio ranas adultas. Este es el mismo proceso de transferencia que se utilizó en Escocia en 1996 para clonar a la oveja Dolly.

Mientras que las iPSC a primera vista parecen lejanas al área de clonación, los descubrimientos, sin lugar a duda, forman parte de una misma biología de células. Sin ir más lejos, Yamanaka se refiere al trabajo de transferencia de núcleos de Gurden como esencial para sus estudios con las iPSC. Juntos, los científicos han cambiado el punto de vista de la ciencia para con células que antes se pensaban destinadas a una sola función específica. Gracias a ellos, ahora sabemos que el proceso de convertirse en una célula especializada se puede reprogramar y reiniciar.

Profundizaremos un poco más sobre los premio Nobel y dejaremos que Yamanaka resuma las actualidades biológicas, pero recientemente también hubo otra historia importante sobe las iPSC:

Otro equipo de Japón, y también de la Universidad de Kyoto, logró que células madre de ratones –incluidas las células iPSC— crearan huevos. Estos huevos luego se hicieron totalmente fértiles y resultaron en pequeños ratoncitos. El ensayo de Mitinori Saitou en la publicación Science, “Cría de ovocitos derivados de célula germinal primordial in vitro--como células en ratones”, relata cómo su equipo comenzó con células madre embrionarias de ratón, para luego agregar un coctel de moléculas indicadoras para transformar a las células madre primero en precursores de huevo (células epiblastas) y luego en células germinales primordiales (PGCs).

El año pasado, el grupo de Saitou demostró que las PGC masculinas pueden inyectarse directamente en ratones machos infértiles para lograr esperma viable. El proceso con hembras fue más complicado. Del informe “Células madre de ratones ponen huevos”, en Nature:

Los investigadores aislaron tejido ovario embrionario que no contuviera células sexuales y luego agregaron a la placa las PGC creadas en el laboratorio. La mezcla espontáneamente formó estructuras tipo ovarios, que trasplantaron a ratonas. Tras cuatro semanas, las PGC derivadas de células madre maduraron y se tornaron ovocitos. El equipo las fertilizó y trasplantó los embriones a las madres adoptivas. La cría que produjo creció y demostraron ser fértiles también.

¿Qué implicaciones tiene esto? Los biólogos de desarrollo están entusiasmados al saber más sobre las complejidades del cuerpo mientras se forma, y cómo se puede reformar. Los comunicados de prensa informaron que este trabajo con ratones puede tener implicaciones para humanos con problemas de fertilidad. Puede ser –tras recorrer el largo camino del descubrimiento entre ratones y humanos. Pero los especialistas en ética tendrán una feroz posibilidad para la preocupación: la creación de seres sin padres y la procreación sin sexo.



Volviendo al premio Nobel. Así es como ve Yamanaka la evolución del trabajo que dio lugar a sus descubrimientos. En tres vínculos.

Primero fue Gurdon, en 1962. Su labor nos permite luego tener a Ian Wilmut y Dolly. Dice Yamanaka en una publicación previa de este año, “Células madres totipotentes inducidas: pasado, presente y futuro”:
 

Estos logros en clonación somática demostraron que aún las células diferenciadas contienen toda la información genética necesaria para el desarrollo de organismos enteros, y que los ovocitos contienen factores que pueden reprogramar los núcleos de células somáticas.

El segundo paso fue el descubrimiento de William Gehring y su grupo en Suiza de factores de transcripción “maestros”. En 1987, uno de estos tales factores, Antennapedia, se aplicó al rediseñar el plan corporal de Drosofila, una mosquita de la cereza: aparecieron patas donde debía haber antenas. Ese mismo año, Andrew Lasser, en ese entonces en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, demostró que un factor de trascripción mamífero, MyoD, podía convertir fibroblastos en miocitos. Dijo Yamanaka:

Estos resultados afirman el concepto de ‘regulador maestro’, un factor de trascripción que determina e induce el destino de un cierto linaje. Muchos científicos comenzaron a buscar reguladores maestros particulares para varios linajes. Los intentos fracasaron, con algunas excepciones.

El tercero tiene como protagonista a las células madre embrionarias, comenzando en 1981 con células de ratón y llegando a 1998, con el descubrimiento de células madre embrionarias humanas.

Combinar los primeros dos pasos de investigaciones nos deja hacer una hipótesis, que se trata de una combinación de múltiples factores en ovocitos o células madre embrionarias que reprograman las células somáticas para que vuelvan al estado embrionario, y así diseñar experimentos para identificar esa combinación. Usando la información sobre las condiciones de cultivación necesarias para las células totipotentes, pudimos luego identificar cuatro factores que pueden generar iPSC.

Y se siguen dando avances, dice Yamanaka, quien resalta que se han publicado más de 100 informes en los últimos tres años utilizando iPSC específicas para ciertos trastornos. A continuación dos para la lesión de la médula espinal, ambas provenientes del Japón:

Injertos de neuroesferas derivadas de células madre totipotentes inducidas de humanos fomentan la recuperación funcional motora tras una lesión medular en ratones” (injertos de fibroblastos humanos 9 días pos lesión, se ve recuperación funcional motora comparado con aquellos no tratados—no hubo tumores) y “Potencial terapéutico de células madre totipotentes adecuadamente examinadas para la lesión medular”.

Aunque no figura como coautor, Fred Gage, del Instituto Salk, editó dos de las publicaciones de lesiones medulares citadas. Tiene su propia labor con iPSC, también. Gage, ex presidente de junta del Consorcio Internacional para Investigaciones de Lesiones Medulares de la Fundación Reeve, informó el año pasado que trastornos neurológicos complejos como la esquizofrenia pueden modelarse usando iPSC. “Modelando la esquizofrenia usando células madre totipotentes inducidas de humanos”.

Recientemente entrevisté a Gage y me contó que la biología con iPSC se está convirtiendo en una herramienta importante. Usando las iPSC nos volcamos directamente a un trastorno neurológico, usando un tipo de autismo llamado Síndrome de Rett, para el cual teníamos buenos modelos animales y sabíamos cuál gen faltaba. Logramos recapitular el fenotipo de los pacientes, y pudimos desarrollar estrategias para repararlo.

Lo más fascinante de todo es que tomamos muchas de las drogas psiquiátricas que funcionan con ciertas personas y otras no y las evaluamos para nuestras propias neuronas, y pudimos revertir los síntomas en la placa con algunos, pero no todos. Entonces surgió la opinión que tal vez pudiéramos usar esta estrategia para revisar y escoger las personas que tienen una enfermedad para la cual existen muchas drogas que sólo funcional parcialmente. También tal vez usemos los mismos modelos celulares para chequear por nuevas drogas y moléculas. Da mucho entusiasmo, hay mucha colaboración y la tecnología se mueve a pasos agigantados.

Carlos
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Thursday, October 04, 2012
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por Sam Maddox
Viernes 21 de septiembre de 2012

Tres historias con células madre.

Primera parte. Proviene de Suiza. El estudio clínico de The StemCells, Inc. (donde se inyectó a personas entre cuatro a ocho meses pos lesión medular con 20 millones de células madre neurales de feto) concluyó que dos de los tres primeros pacientes anotados recuperaron sensibilidad inesperada debajo del nivel de la lesión.

Los tres toleraron los trasplantes sin efectos secundarios negativos.

El estudio sobre la seguridad de las inyecciones está basado en estudios animales hechos en la Universidad de California, Irvine en el laboratorio de Aileen Anderson y su esposo Brian Cummings. El equipo de investigación, que no tomó parte en el estudio, quedó muy contento. “Estábamos contentísimos”, le comentó Cummings a un periodista. Anderson, una científica muy cautelosa, advirtió que el ejemplo es pequeño y hace falta más trabajo para verificar los resultados. Esta fase del estudio incluiría un total de 12 pacientes.

Se identificó a uno de los participantes abiertamente. CNN informó que Knut Olstad, parapléjico noruego de 46 años de edad, lesionado hace un año en Francia, cree que las células madre le han ayudado a recuperar sensibilidad. “A veces, puedo sentir que mi novia me está apretando las piernas”.

Suena alentador, pero es muy temprano, la data todavía muy verde. “Tenemos que incluir todas las vicisitudes posibles,” dijo Anderson. “Siendo científicos, eso significa que debemos ser precavidos al interpretar lo que hay aquí. Es muy prometedor, pero no es definitivo.” Igualmente, dice, “ver cualquier signo de mejoría es extremamente alentador, sorprendente y emocionante”.

El Dr. Armin Curt, principal investigador en la prueba en el Hospital Universitario de Balgrist en Zurich, dijo:

“Nos genera mucha intriga ver que dos de los tres pacientes hayan recuperado función sensorial considerablemente. Estas mejorías en la sensibilidad han evolucionado de forma progresiva debajo del nivel de la lesión y no están anticipadas en pacientes con este tipo de lesión tan severa, lo cual sugiere que las células madre neurales están teniendo un efecto clínico beneficial. La función sensorial de todos estos pacientes era estable antes del trasplante, así que la reaparición de la sensibilidad fue inesperada”.

Las mejorías en sensibilidad se detectaron primero a los tres meses pos trasplante y luego tras otra evolución a los seis meses. La compañía cree que pueden existir varias razones por las cuales las células mejoraron la sensibilidad. Puede ser que restauren mielina insular en nervios dañados y así mejorar la calidad de las señales que van y vuelven del cerebro. También puede tratarse de que nutran o remplacen los nervios existentes, o que reduzcan la inflamación que bloquea el reparo.

Dice el Dr. Stephen Huhn, a cargo del programa StemCells:

“Ver este tipo de cambio en pacientes que realmente tienen el peor tipo de la peor lesión en la médula espinal es algo muy emocionante. A nuestro saber, es la primera vez que se informa sobre un cambio sensorial de esta magnitud tras un trasplante de células madre en pacientes con lesiones completas. Es obvio que debemos conseguir más data para establecer su eficacia, pero esto nos dio mucho aliento. Seguimos con nuestro estudio y tenemos planeado dar la dosis pronto a un paciente con una lesión incompleta”.

Por lo general, no se informa sobre los primeros resultados en una prueba clínica hasta que se hayan tratado todos los pacientes. StemCells, basada en California y cotizada en la bolsa, sin duda quiere dejar que esta data genere entusiasmo por interés propio al igual que para el rubro de células madre y lesiones medulares. Un área que recibió una baja el año pasado cuando Geron abandonó sus pruebas clínicas con células de embrión para lesiones agudas. Con este tipo de difusión, uno pensaría que el valor de cotización de StemCells hubiera subido un poco, y sin embargo no: sigue a $2 por acción.

Por último: si usted piensa que puede llegar a tener los requisitos para el estudio, comuníquese con la enfermera encargada por teléfono al +41 44 386 39 01 o por email a stemcells.pz@balgrist.ch.

Segunda parte. “La magnitud del efecto funcional sustancialmente excede aquellos previamente vistos en estudios con células madre fetales o injertos en la médula dañada…”. Ese es el balance de “Crecimiento y Conectividad a Larga Distancia de Células Madre Neurales tras una Lesión Medular Severa”, publicado hace pocos días en la revista médica Cell.

Por alguna razón, este innovador y potente ensayo publicado por un equipo de investigación de renombre pasó desapercibido para la prensa científica mayor. En comparación, la data del estudio de StemCells previamente mencionado tuvo mucha más difusión. No obstante, el trabajo es proveniente del laboratorio Mark Tuszynski en la Universidad de California, San Diego, y se resume así:

• Las células neurales que emiten proteína verde fosforescente (Green Fluorescent Protein, GFP) logran producir axones a lo largo de grandes distancias tras una lesión medular severa –cubriendo un total de 17 segmentos espinales.
• Se formaron nuevos relevos sinápticos, mejorando el resultado electrofisiológico y funcional.
• Las células madre neurales humanas exhiben propiedades de crecimiento similares a las de roedores.
• Los injertos de neuronas superan la inhibición del sistema nervioso adulto –no se precisa manipulación experimental adicional del ambiente inhibitorio del sistema nervioso central adulto para lograr esta regeneración en largas distancias.
• No hay tumores.
• Recortar la médula espinal inmediatamente sobre el foco de la lesión impide el movimiento de las patas traseras, lo cual indica que la recuperación funcional depende de aportes en el injerto por parte del huésped.

Hace tiempo ya que los laboratorios vienen probando con células madre en roedores con lesiones medulares --inclusive hay una línea de células fetales humanas que se ha estado investigando por muchos años. ¿Por qué en este experimento las células parecen crecer y crear conexiones tan bien, resultando en la recuperación de funcionamiento? Tal vez tenga que ver con el sistema de entrega, en una base fibrina como andamio o en el agregar un coctel de factores de crecimiento con diez moléculas. Del ensayo:

…el injerto de neuronas en primeras instancias en una base fibrina con un coctel de factores de crecimiento extiende un gran número de axones sobre largas distancias en la médula lesionada para así formar relevos neuronales que mejoran considerablemente los resultados electrofisiológicos y funcionales. La magnitud del efecto funcional excede en gran forma aquellos de estudios previos con injertos de células fetales o madre en la médula lesionada, posiblemente a causa de una sobrevivencia aumentada del injerto gracias al co implante de bases fibrinas con factores de crecimiento.

“Se dieron nuevas conexiones en grandes cantidades y a través de distancias muy largas en las formas más severas de lesiones medulares,” dijo Mark Tuszynski, uno de los autores del estudio y director del Centro para Reparo Neural de UCSD. “Estamos haciendo ahora experimentos para determinar si se puede trasladar a los humanos”.

El Instituto de California para la Medicina Regenerativa (California Institute for Regenerative Medicine, CIRM), la agencia que está distribuyendo tres mil millones de dólares en financiamiento estatal para investigaciones con células madre (le dio $20 millones a StemCells, Inc.), le otorgó a Tuszynski $4.7 millones para continuar desarrollando el avance que generó con su colega científico neurológico en UCSD, Paul Lu.

“También descubrimos que estas células madre envían nuevos axones a través de distancias realmente llamativas a lo largo de la médula espinal”, dijo Tuszynski. “Trabajos previos demostraron un crecimiento en los axones de alrededor de dos milímetros. Los axones en este estudio crecieron más de 10 veces más que esto. Previamente, se pensaba que los nuevos axones no podían crecer bien en la médula lesionada. Este trabajo demuestra que los axones de las neuronas en instancias primarias pueden crecer llamativamente bien en la médula espinal adulta lesionada”.

Tuszynski continúa: “Estos resultados sugieren grandes posibilidades de trasladarlo a humanos. Por lo tanto, repetimos estos estudios utilizando células madre neurales humanas cultivadas”. El laboratorio reprodujo el estudio usando dos líneas de células madre humanas, incluida una que ya estaba siendo usada en la prueba clínica humana de Neuralstem para la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Otro aspecto interesante de la publicación: trabajos de otros laboratorios indican que el gen supresor de tumores llamado PTEN (homólogo de fosfatasa y tensina) es un gran regulador del crecimiento de axones. Al borrar el PTEN, los axones espinales corticales se regeneran desproporcionadamente. El PTEN inhibe el cambio molecular llamado mTOR (por “el blanco mamífero para la rapamicina”). El grupo de Tuszynski informa aquí que mTOR contribuyó en este estudio a la habilidad de los axones para crecer dentro del sistema nervioso adulto lesionado. Aparenta ser un buen camino a seguir, y de hecho el equipo de la UCSD busca lograr un modelo para borrar el PTEN. Ya están en los planes estudios con primates para probar las células madre más las bases fibrinas más los factores de crecimiento.

Tercera parte. Y esta es para catalogar como ‘Dulce Justicia’. Delincuentes con supuestas células madre fueron atrapados y están camino a la cárcel. El año pasado, el programa televisivo “60 Minutes” emitió dos segmentos sobre Larry Stowe, vendedor moderno de aceite de víbora, y Frank Morales, quien prometió a dos hombres con ELA que la terapia con células madre los curaría. Se mostraron evasivos y traicioneros frente a las cámaras, pero no lograron escapar. La semana pasada, Stowe y Morales se declararon culpables en un complot para introducir en el comercio interestatal nuevos medicamentos bajo falsas etiquetas y sin ser aprobados. Patrick J. Holland, de la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) calificó a las declaraciones como “una victoria para el pueblo americano”. El caso resalta “el compromiso de la FDA para investigar casos de personas y negocios que se aprovechan de los enfermos y vulnerables con falsos tratamientos médicos”.

A continuación una de las farsas (de un comunicado del Departamento de Justicia de EE. UU.; aaj, chicos, a no hacer esto en casa):

Stowe declaró que una de las drogas sin aprobación era un producto llamado factores de transferencia específicos por paciente. Para producirlo, contrató los servicios de un patólogo en Bryan/College Station, Texas. Después les ordenó a los pacientes que envíen muestras de sangre al patólogo para producir bacteria que luego se utilizaría para crear dichos factores. Stowe contrató a un laboratorio en Carolina del Sur para recibir la bacteria que luego se dio a gallinas para comer. Luego se congelaron a seco los huevos que estas gallinas pusieron y el polvo de los huevos se insertó en cápsulas y se la vendió a los pacientes.

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